diciembre 28, 2012

La Batalla final Capítulo I. Parte III


-Porqué buscar los secretos, cuando la verdad está a la luz-

Cuánto tiempo ha pasado desde que la forma humana nació, un mundo inhóspito y envuelto en tinieblas provoca temor en esas pequeñas e insignificantes vidas, debían confiar en alguien, o en algo. Adoptaron entonces, en medio de su agria soledad, a los que más tarde serían sus mejores amigos (o eso suponían ser), unos animales, caninos hermosos de pelaje deslumbrante, llenos de una fuerza tan fiera que los humanos ya no temieron a nada; convivían armoniosamente tanto, que algún dios se compadeció y esos caninos raza les dio, lobos que a la luna aullarían pero no solo eso le bastó, el habla también les concedió.  Los humanos lo soportaron amablemente pero el ver tantos dones obsequiados a unos animales, que los humanos comenzaron a sentir celos y tomaron medidas en contra de los lobos, los comenzaron a matar y en algunas veces a sacrificar a sangre fría, derramando la sangre de estos animales que de igual forma respondieron. No había motivos, los humanos y los lobos comenzaron a vivir separados, llenos de odio por "ser" los favoritos del dios.

El dios de las tinieblas se complació por todo el odios que reinaba en la tierra, para él esa era la idea del paraíso, pero la diosa de la tierra no lo vio bien y con su poder, asesinó a esos hombres y a esos lobos enviándolos sin escalas ni remordimientos al reino de las tinieblas confiando en que el gobernante de ese lugar les daría un merecido castigo pero no fue así. Al recibir a aquellas almas, el dios del inframundo las conjugó, creo un solo cuerpo pero con el alma de dos seres completamente diferentes, toda una obra maestra del dios oscuro, tal fue su agrado que devolvió a aquellos nuevos seres, en secreto, a la tierra. Pero para agrandar su placer los condenó, “por las mañanas y tardes, serás humano; por las noches, cuando la luna este en su máximo esplendor en el firmamento, serás aquella parte que tanto odiaste, un lobo”. Tal condena pudo haber sido en un principio algo controlable y quizá pudo no haber importado, pero al paso de los siglos aquellas palabras significaron una gran maldición a los licántropos.

Una nueva raza, una nueva palabra en la boca de los seres que no habían sido víctimas de dicha maldición, una nueva conjugación que por siglos en distintas partes del mundo marcarían una nueva era llena de temor, de burlas que más tarde significarían un dolor inmenso convertido en leyendas.

Sekhmet se encontraba feliz y complacida por ver lo que su amado dios de las tinieblas había creado y desato una peste en todo el mundo y en algún lugar llamado Arcadia, Sekhmet dio origen a Lycaón, hijo de un rey llamado Pelasgo, que nació siendo humano pero el día en que cumplió 16 años, día en que también heredaría el trono de su padre, mientras la luna resplandecía en el firmamento, Sekhmet hizo su aparición frente a la familia real y llena del encanto de aquel desdichado, lo asesinó; al verlo muerto y yaciente en su trono, sopló en su frente y le dio nuevamente la vida, pero su conjuro pronunció: “ser rey ante la luna, testigos del mal, condenado sois tú y tu descendencia a mi ser por siempre servir, condenado a la herejía y a la plaga de los que aúllan en mis aposentos”. Sus palabras eran extrañas, nadie en el momento las entendió, y sin embargo cuando la diosa desapareció una espesa bruma negra cubrió el salón principal del castillo, todos los presentes se llenaron de temor y poco a poco, uno a uno murieron quedando solo una doncella, que apenas la bruma se disipó, quedo frente a Lycaón que en seguida, impulsado por una fuerza extraña, se lanzó a la doncella, la tomó, la desalojó de sus ropas y la hizo suya.


Fue entonces que Lycaón y aquella doncella de nombre Melissá  fundaron  la ciudad de Licasura, erigiendo un altar en el monte Liceo en honor a Zeus Tonante. Sin embargo, cometió la imprudencia de querer engañar a los dioses, invitándolos a un banquete en el que hizo servir la carne de su primogénito disimulada en una especie de guiso. La herejía fue desenmascarada, aunque es de caballeros confesar que al menos Deméter alcanzó a degustar el insólito manjar, y Zeus condenó a Lycaón y a toda su estirpe a convertirse en lobos. Cosa que no era necesaria, pues ya antes Sekhmet lo había condenado y hasta este momento Lycaón comprendió las palabras de aquella que lo mató y resucitó en un abrir y cerrar de ojos.

octubre 29, 2012

La Batalla final Capítulo I. Parte II

-No se porqué te espero, si bien se, que no vendrás-

¿Qué tanto pudieron arriesgarse de no haber conseguido sobrevivir? La muerte los hubiera alcanzado y la eternidad que se les ofreció  de nada les hubiera ayudado.
La gracia física se hacía cada vez más evidente y Dios comenzó a envidiarla. No concebía que hubiera “humanos” con tal belleza y conocimiento, temía una nueva rebelión. Pero mientras el Dios de luz buscaba la forma de condenarlos, desde los adentros infernales Sekhmet se hacía de un nuevo ejército bestial en vista de que sus primeras creaciones la habían olvidado.

Grandes y hermosos castillos se convirtieron en la morada de estos emblemáticos seres, guardando secretos mil en su interior y creando historias al exterior; historias que, muchas veces, tan alejadas o tan acertadas a lo que ellos imponían.

Una noche, un cazador decidió buscar su presa, para dar la sorpresa a su mujer por la mañana. La noche tan oscura que solo la flama de su antorcha conseguía alumbrar diminutas secciones del bosque. Encontró a su presa y se dispuso a lanzar su flecha, algo lo detuvo ó mejor dicho por algo se detuvo; sintió de pronto un escalofrió que lo paralizó completamente y ante sus ojos una neblina muy densa se comenzó a formar, apenas consiguió ver cuando percibió la silueta de un murciélago; del tipo de los vampiros para ser exactos, sus nervios se calmaron un poco pero su estremecimiento continuaba; solo un parpadeo basto para que el vampiro tomara forma humana, una mujer hermosa vestida con una seda roja que entallaba su figura; sus ojos penetraron en los del cazador, este quedo hipnotizado cediendo a los placeres de aquel ser, la mujer lo sedujo hasta llegar al clímax  sexual, en el que ella cambió completamente, sus ropas se rasgaron de la parte de la espalda y unas alas oscuras brotaron, los ojos se le dilataron y brillaron con mayor intensidad, su perfecta mandíbula se rompió dejando ver uno colmillos tan blancos que parecían resplandecer. Entre sus brazos tomó la vida de aquel mortal, erróneo, lo dejo vivo para que su experiencia pudiera contar a los suyos para después conseguir ser de los seres mas temidos. El dolor en su carne fue intenso, nauseabundo, la víctima perdió el conocimiento mientras que la bella doncella se alejaba.

Al despertar miró a su alrededor y ya era de mañana, desconcertado y fuera de sí volvió a casa, no se sentía bien y apenas miró a su mujer y en sus brazos cayó, ella como pudo, lo levantó y lo llevó a su cama y preocupada corrió por el médico del pueblo; cuando regresó el cazador presentaba una fiebre intensa, su cuerpo temblaba al tiempo que una pequeña capa de sudor cubría su cuerpo, fuertes escalofríos lo abrazaban, sus pupilas se dilataron y las venas de sus ojos parecían explotar, no podía controlarse, miró fijamente al doctor y exclamo: “tengo sed”, fue entonces que tomó al hombre del cuello y se abalanzó hacia él, lo miró nuevamente y sin pensarlo, mordió el cuello del doctor que se quejaba y quería gritar, pero sus intentos se opacaron cuando el cazador comenzó a beber de la sangre que brotaba, pronto dejó sin aliento al doctor y éste murió. Mientras aquello sucedía, su mujer se había apañado en una de las esquinas de la habitación, tan horrorizada que ninguna palabra conseguía articular; su esposo había enloquecido, pensó, pero al igual que al doctor, su pensamiento se vio interrumpido cuando su cuello quedó entre la mandíbula del loco, que bebió hasta saciarse y por fin reaccionó, miró el desastre que había ocasionado, se atemorizó y salió corriendo internándose de vuelta en el bosque. Pronto se encontró en un claro, tan bello y caminó hacia él, pero la luz era intensa y apenas consiguió soportarla; se dejo caer de espaldas al cielo y pronto se quedo dormido.

No pasó mucho tiempo cuando en sus sueños volvió a ver a aquella hermosa mujer de la noche anterior, pero era otra época, otro tiempo; vio como la mujer recibía en sus manos un collar de oro con una gran piedra azul en el centro al tiempo que, borrosamente, un anciano pronunciaba unas palabras, en otro idioma quizá. Todo parecían sombras alrededor de la chica pues en su entorno aparecía más gente. Sintió calor y con un suspiro todas aquellas imágenes se esfumaron y el cazador despertó. “Sabes ya mucho” escuchó una suave voz, “no puedes continuar, no, eres un simple humano”. Entonces en su espalda sintió un fuerte golpe que apagó su cortada respiración y aun estando de espaldas al cielo, comenzó a sentir la humedad de un fluido debajo de sí, intentó ponerse de pie pero no lo logro al contrario solo pudo distinguir el carmesí de su sangre y ahí murió…

Aquellos tiempos eran tan cruciales, tiempos en los que las aves eran las únicas cortadoras de las melodías pero la antesala del arte en un solo lugar se alojaba: la oscuridad. Los mejores músicos, los mejores pintores, los más exóticos poetas, los agraciados de la belleza sobre humana, los poseedores de las habilidades más refinadas. Los portadores de la real sangre azul. Aunque divididos en diferentes familias y clanes, cada uno de los oscuros sobresalía en el ámbito que se les imponía. Conocedores milenarios y dueños de grandes e incontables riquezas. Gobernantes de las grandes urbes. Más que seres nocturnos y temidos en alguna época, comenzaron a ser apreciados, todos los hechos anteriores – asesinatos, cuerpos de los humanos inertes y sin sangre; desapariciones, hermosas mujeres cautivadas por galantes hombres y desaparecidas para jamás volver – todo ahora para los mortales significaba un cuento o mejor dicho, leyendas en tanto que para los vampiros todo quedaba en secreto para su comodidad.

Que vida de siglos comenzaron a crear y sus víctimas de una u otra forma silenciadas, nadie imaginaría que entre tanta belleza y porte se ocultaran misterios aterradores. Pero todo cambiaría cuando una nueva raza sobrehumana  decidió aparecer o mejor dicho, decidió darse a conocer…

octubre 15, 2012

Dead´s winter. CAPÍTULO IV Parte I

Comieron un poco los nuevos integrantes del grupo, pero Marie no probó bocado hasta que después de que Vladimir le pidió revisara a Haideé. Un diagnóstico poco favorable y temible.
A la visión de Marie, se encontraban en medio de un problema, la joven presentaba los mismos síntomas que los pacientes con los que estuvieron y dudaba mucho que Ulfrido y los otros lo supieran, debía decirles, pero ¿cómo?, llamó a Vladimir y le comentó un poco en secreto el veredicto de la revisión. Vladimir regreso a la mesa.

VLADIMIR: Hay algo muy importante que se me paso contarles. Cuando empezamos a aplicar la cura a algunos pacientes, estos mostraron diversos síntomas. Pero los más parecidos fueron: Perdida de la memoria, debilidad al caminar, pérdida de fuerza… - tomo un poco de aire – aumento de temperatura y el síntoma final… la muerte.

Laila empezó a ponerse nerviosa y dijo con una voz entrecortada:

LAILA: Papá… esos son los mismos síntomas que Haideé ha estado presentando…
ULFRIDO: Eso quiere decir… que mi Haideé…

El plan estaba dado, justo antes de que Marie hiciera su diagnóstico sobre Haideé, los hombres habían dialogado sobre la situación y decidieron que antes de hacer nada, debían armarse; el objetivo: buscar armas de la estación de policía que se encontraba no muy lejos
Ya había caído la noche, a fuera: gritos, gemidos, dolor inundaban la atmósfera nocturna. Los sobrevivientes ya se habían acostumbrado a ello y conseguían dormir un poco, sin embargo; aquella noche no significaba lo mismo para Ulfrido, ni siquiera para Laila que no dejaba de sollozar por la condición que presentaba su hermana. En la mente de Ulfrido las ideas se enredaban en las ramas de la culpa y la inestabilidad sentimental. Por momentos volvía a pensar en su esposa.

Amaneció – por fin la noche eterna de Ulfrido y Laila terminaba para dar lugar a los nuevos días que seguro serían mas duros de lo que ya lo eran – fríamente calló la mañana y se respiraba un ambiente tan denso, nostálgico y de temor por parte de todos. Era hora de continuar con los planes ya establecidos y no había marcha a tras.

JEREMY: Es tiempo de salir, Vladimir, Nicolás, no hay tiempo que perder.
NICOLÁS: - Con mirada dudosa – Ulfrido, confiamos en usted para que cuide de las chicas.
MARIE: Cuídense por favor – aparentemente se dirigió a todos, sin embargo en su mirada se notaba que en realidad se dirigía a Vladimir, en particular – Los estaremos esperando.

Los hombres no vacilaron más y tomaron marcha, decididos y valerosos a enfrentar todo lo que se les pudiera presentar, pero los tres desconocían que es lo que realmente enfrentarían…
Apenas salieron del edificio y el sol, a pesar de ser invierno, radiaba pero sin calentar, comenzaron a tiritar de frío pero aun así, sus esperanzas de salir de la ciudad con vida, los alentaron a continuar. A penas se alejaron un poco del edificio cuando de otro establecimiento (lo que aparentaba ser la tienda en la que ya antes Jeremy había ido a juntar provisiones) comenzaron a salir una serie de esos seres “zombies” ya antes nombrados. Con su ya clásico caminar torpe, comenzaron a rodear a los otros tres. Una espada, un rifle y una pistola, comenzaron a luchar, pero eran bastantes, un número incontable quizá. Vladimir, blandeó su espada con un arte similar al esgrima, cortando con ella los miembros de los zombies, sin embargo, de nada servía, ellos continuaban en pie, el doctor – Vladimir – no explicaba ese cambio en la resistencia de aquellos no muertos. Nicolás, comenzó a tomar práctica con el rifle, tirando a los cuerpos de los zombies, pero no conseguía deshabilitarlos, no, hasta que Jeremy afirmó que debían dar en el centro del cerebro, no vacilaron con lo que el joven aseguró, y comenzaron a disparar y a introducir la espada en los cerebros de los sujetos, pero eran tantos que las municiones comenzaron a agotarse, si no pensaban en algo rápido, todo habría terminado…

Rodeados, sin salida aparente hasta que a Vladimir se le ocurrió lo que ya antes en GENAVA había aplicado, de alguna manera, pasarían sobre ellos. Decidió que debían derribar a unos cuantos frente de ellos para poder formar una pila de “muertos” y así conseguir quedar por arriba, lo consiguieron, y corrieron torpemente por encima de esas cabezas que apenas percataban que algo pasaba arriba de ellas, la ventaja, eran aun torpes aquellos zombies. Libraron su barrera, y saltaron para después continuar corriendo, pero en su salto, Jeremy se lastimo la pierna, y ahora cojeaba sin detenerse, no reparó en el dolor que sentía pues sus músculos aun estaban calientes. Al llegar a la estación, fue cuando sintió como un hormigueo de dolor le recorría la pierna, tanto que se vio obligado a recargarse en los restos de un sillón para poder recobrar aliento. Mientras Jeremy descansaba al tiempo de que vigilaba que los zombies no apareciesen, Nicolás y Vladimir fueron en busca de las armas, las encontraron, tomaron cuantas pudieron así como municiones, parecían soldados que van directo a una guerra en la que deberán dar el todo por el todo. Tanta variedad la que encontraron que ahora Vladimir vio inservible su espada. Regresaron con Jeremy, se sorprendieron ya que de su pierna un hilillo de sangre corría.

NICOLÁS: ¿Todo bien Jeremy? ¿Te lo hicieron ellos, cierto?
JEREMY: Si, solo duele, ¿creen que es peligroso?
NICOLÁS: No lo se, no sé que tan grave resulte esa herida, veré si aquí hay algún botiquín para curarla, espero no nos lleve a más.
VLADIMIR: Déjame ver, necesito ver la gravedad. – revisó la herida, era pequeña y no parecía guardar indicios de los fluidos de algún zombie. Nicolás regresó con éxito y le dio el botiquín – Limpiaré con alcohol, te arderá un poco, pero será una forma de evitar una posible infección.
JEREMY: No mientan – miró de reojo a sus compañeros - ¿es grave? ¿Me convertiré en uno de ellos?
VLADIMIR: No lo sé, nuestros diagnósticos indican que debe existir contacto directo entre los fluidos, y en ti no parece haber ese contacto – movió negativamente la cabeza – no puedo afirmar nada.
NICOLÁS: Necesitamos irnos, una vez a salvo revisaremos con calma tu herida.

Salieron los tres de la estación bien armados, Nicolás y Vladimir decididos como siempre pero el semblante de Jeremy mantenía una preocupación existencial ¿y si era malo?

Mientras, las chicas aguardaban a los tres, Marnisha presentía que no todo andaba bien pero era un sentimiento que no podría explicar a nadie más, en tanto Marie alentaba a Ulfrido y su hija a continuar sin retroceso sobre la condición de Haideé, aunque tenía una idea en mente, escabechada para los momentos tan cruciales que estaban viviendo, regresar a los laboratorios, y buscar la forma para llevar a cabo los estudios pertinentes y determinar el por qué Haideé a pesar de estar infectada, no había reaccionado como los otros experimentos. Marie no sabía si sus ideas estaban bien, o era la desesperación la que hablaba y no la razón.

septiembre 27, 2012

Confesión del asesino


Tu colocaste tu piel cerca de la mía, me insinuaste tu placer, me restregaste tu cuerpo y con aquella mirada fulminante me miraste, con ella me suplicaste y yo accedí.

Me vi envuelto en ese suave y dulce aroma del perfume que en secreto te regalé, acompañado de flores que después dejaste marchitar, ¡que belleza tu hostilidad!. Tu mirada frívola al verme pasar, tus piernas firmes al intentar huir de mi vista, tus pechos bamboleantes al correr tras mi asecho, y tu sudor frío del miedo recorriendo tu espalda provocando que tu blusa se pegara a tu cuerpo; tus ojos llorosos al verme cerca de ti sin tener más lugares a donde ir.

Busque prontamente tus labios, los comencé a besar y poco a poco con mis colmillos los comencé a perforar, brotando de ellos la sangre que me enloqueció; que provocó que perdiera cordura y de ti me serví. Olvidé desnudarte totalmente, olvide incluso el propósito de seguirte. Por fin decidí que hacer, te tomé, y no te dejé ir.

No me pediste detenerme, continué hasta perder la conciencia de lo que hacía. Continué besándote, mis manos se deslizaron hasta llegar a la zona de tu corazón, no me contuve,  era delirante ese palpitar impetuoso y rítmico que en mis oídos música dibujó; presioné fuertemente y tu piel desgarré, me inundé de tu estremecimiento y con mis uñas extraje a toda fuerza tu palpitante corazón.
Lo mordí, lo saboreé me dejaste hechizado por esa sangre que tu cuerpo cubrió, sentir tus fluidos en medio del silencio empapar mis ropas fue lo mejor... Cautivado por esa esencia que tu cuerpo y tus gemidos ahogados liberaron, situación delirante, peor que una anfetamina mezclada con otras drogas más...

Perdí aun más el control, tomé un cuchillo y comencé a cortar, tus brazos, tus piernas; desgarrando aun más tu cuello y tus senos también. Tu cuerpo mutilado, y carcomido por mis labios, tu sangre fluyendo y recogida con el cucharon hecho con mis manos, siento rejuvenecer con tan delicioso líquido vital...

No te digo que te espero esta noche, porque la noche anterior yo, con mis manos, mis labios y mi ser, yo, te asesiné.

septiembre 17, 2012

Dead's Winter. CAPITULO III. Parte V


La noche por fin cubrió la cuidad y los faros de los postes eran los únicos que la iluminaban. Aquellos extraños sujetos caminaban muy aprisa, se entendía el por qué del caminar. Nicolás iba al frente de Marie y Vladimir, sosteniendo con firmeza su espada. Marie aun seguía un poco nerviosa por el encuentro con aquellas criaturas.

Aquel sujeto entro rápido a un hotel, donde desde la ventana, otras personas observaban.

SEÑOR: Vengan, por aquí. Síganme.

Algunos ruidos de lamentos empezaron a escucharse por todos lados, sabían bien lo que eso significaba. Vladimir miro a su alrededor para asegurarse que no fueran seguidos. Una vez dentro, el señor movió un estante para poder atrancar la puerta y no permitir la entrada a nadie más. Empezaron a subir las escaleras, al parecer era otro viejo hotel abandonado.

VLADIMIR: Creo que rentare una habitación con cama de agua, pediré un gran filete y rentare una película de terror... solo espero que acepten mi tarjeta.

Marie esbozo una pequeña sonrisa al escuchar el chascarrillo que Vladimir había hecho. Sabía que no era lo más apropiado para ese momento, pero por lo menos por unos segundos volvió a hacer que ella se olvidara del lugar en el que estaban. Continuaron subiendo un par de pisos hasta que llegaron a una habitación que parecía esta reforzada por la entrada. De pronto, se abrió la puerta y se pudo observar a un joven, el cual parecía algo agitado. Entraron todos a la habitación y después de dejar sus cosas en el suelo, Marie empezó a hablar:

MARIE: Gracias por recibirnos, yo soy Marie y ellos son mis compañeros Vladimir y Nicolás.
VLADIMIR: Vladimir Van Garrett para servirles, soy doctor en ciencias genómicas junto con ellos mis colaboradores, gracias nuevamente por ayudarnos.
JOVEN: Ella es Marnisha – volteo levemente a mirar a la joven que se encontraba un poco atrás de él – es mi novia – y la joven se ruborizo un poco al escuchar lo que decían de ella - y yo soy Jeremy, un habitante de Estambul… o de lo que pudo haber sido la ciudad de Estambul.
MARIE: Mucho gusto.
SEÑOR: Yo soy Ulfrido, por lo que veo el más viejo de este grupo – esbozo una sonrisa - y ellas mis hijas Laila – la joven con el arma - y Haideé – una joven recostada sobre una cama -… bienvenidos y esperemos conseguir salir de aquí a como de lugar.
NICOLÁS: Esperamos no ser una carga extra, pero también esperamos poder salir de aquí en compañía de ustedes como agradecimiento a su ayuda.

Vladimir miro que la hija de Ulfrido que se encontraba recostada parecía enferma.


VLADIMIR: Disculpe Ulfrido… ¿su hija se encuentra bien?
ULFRIDO: - volteo a mirar a Haidee – No, desde hace un tiempo ella se encuentra enferma. Casi no puede hacer muchos movimientos y tiene un poco de temperatura.
VLADIMIR: Marie podrías revisarla y ver si en tu mochila tienes algo que le pudiera servir.
MARIE: Claro.

Marie se acerco a la joven, tenía la tez muy pálida y su temperatura era un poco más elevada de lo normal.

ULFRIDO: Por cierto… ¿Ya han comido?
NICOLAS: No desde esta mañana. La escases de comida es muy abundante por aquí y con esas cosas por todos lados lo es aún más.
JEREMY: Por favor esperen, ahorita les doy algo para que puedan comer. Claro, no es la gran cosa pero sé que les gustara.

Jeremy se dirigió hacia la cocina de la habitación, en donde tenían guardada sus provisiones de comida y tomo un poco y regreso a la sala. Coloco la comida en una mesa.

NICOLAS: Muchas gracias. ¿Marie vas a comer?
MARIE: Ahorita los acompaño, solo déjenme terminar de revisar a la joven.

Todos tomaron asiento a excepción de Laila, la cual permanecía parada a un costado de Ulfrido. Vladimir y Nicolás empezaron a comer.

NICOLAS: ¿Y que plan tienen para salir de aquí?
ULFRIDO: Pues, hemos visto que en medio del parque que se encuentra enfrente de aquí, esta un camión del ejército y tenemos pensado hacernos con él.
NICOLAS: Bueno, por lo menos compartimos el mismo plan para salir de la ciudad. El único detalle es que no sabemos en qué condiciones se encuentre. Ya que se tiene algún problema con el motor o algo así, pues no sabríamos como resolverlo.
ULFRIDO: Si ese es el problema, yo podría repararlo. Un tiempo estuve trabajando en un taller mecánico.
VLADIMIR: Por cierto, aparte de las armas con las que nos ayudaron, ¿tienen alguna otra? Ya que, si planeamos hacernos con el camión, no me agrada la idea de andar solo con una espada.
JEREMY: Desafortunadamente si, solo contamos con el rifle de Ulfrido y con la pistola de mi padre.

MARNISHA: Tal vez podríamos ir a la estación de policía que está a 2 calles de aquí, seguro que ahí encontramos más armas.
ULFRIDO: Si, y más cosas de esas. Es muy peligroso.
NICOLAS: No está mal la idea. Pero solo podríamos ir por lo menos 3 personas, para poder conseguir las armas sin tantos problemas.
ULFRIDO: Pues yo soy un poco viejo pero aun puedo moverme muy bien…
NICOLAS: No, prefiero que usted se quede aquí cuidando a las mujeres. Vladimir y Yo iremos en busca de esas armas.
JEREMY: Yo también quisiera acompañarlos, yo conozco bien la ciudad y la estación de policía.
NICOLAS: Bien, ya tenemos un plan para mañana.
ULFRIDO: Bueno, ya que acordamos como salir de aquí, me gustaría que ustedes me contaran su historia de cómo terminaron en esta ciudad.


Vladimir empezó a contar como fue que él tomo parte de las investigaciones en GENAVA. Les comento acerca de Ricardo y de cómo empezaron a descubrir que el experimento del Doctor Harish estaba siendo un fraude. Les comento del tiempo que pasaron dentro de las instalaciones de GENAVA y de cómo los “pacientes” empezaron a sufrir diversos efectos secundarios gracias a la cura.
Una vez que termino, todos se quedaron callados. Vladimir volteaba a ver a Nicolás y este solo se limitaba a observar. De pronto, Marie llamo a Vladimir y este se acerco a donde ella se encontraba:

VLADIMIR: ¿Qué sucede Marie?
MARIE: Tenemos un problema – suspiro profundo – esta joven está presentando los mismos síntomas que los pacientes del experimento.
VLADIMIR: No puede ser, ¿y crees que ya lo sepan?
MARIE: Lo dudo. Vladimir debemos decirles, no queda mucho tiempo para que…

VLADIMIR: Entiendo.

Vladimir regreso a la mesa y tomo asiento:

VLADIMIR: Hay algo muy importante que se me paso contarles. Cuando empezamos a aplicar la cura a algunos pacientes, estos mostraron diversos síntomas. Pero los más parecidos fueron: Perdida de la memoria, debilidad al caminar, pérdida de fuerza… - tomo un poco de aire – aumento de temperatura y el síntoma final… la muerte.

Laila empezó a ponerse nerviosa y dijo con una voz entrecortada:

LAILA: Papa… esos son los mismos síntomas que Haidee ha estado presentando…
ULFRIDO: Eso quiere decir… que mi Haidee…
VLADIMIR: Lo siento.
ULFRIDO: Pero… ¿hay alguna cura o algo que podamos hacer?
MARIE: Lo siento, pero no la hay.


Ulfrido bajo la cabeza y empezó a pensar. Laila se le acerco llorando y todos se quedaron en silencio. Jeremy tomo la mano de Marnisha. Marie miro a Vladimir mientras ella regresaba a ver a Haidee.

Esa noche nadie reía. El sonido de los gemidos de las criaturas se escuchaba por toda la ciudad. Algunos coyotes le aullaban a la luna. Tomar decisiones no era fácil y más si las decisiones tenían que ver con la vida de una persona. Esta noche se deberían de tomar muchas decisiones.

La Batalla final Capítulo I. Parte I


-Por extraño que parezca, estoy pensando en ti-

Las batallas han comenzado, una nueva guerra pero sin armas, la disputa por nuestro territorio, por nuestro reino ¿cuántos más irán a despertar? Faltan muchos aun y sin embargo las piezas culminantes ya están en su sitio, la mesa de juego ya esta puesta y el tablero ya esta preparado, la estrategia se ha ensayado y dictaminado, las trompetas celestiales comienzan a sonar y las puertas estelares se comienzan a abrir para dar paso a los futuros líderes y cabezas de los clanes.

Una batalla con tantos precedentes y sin embargo un solo objetivo: la humanidad. Caballeros con armaduras cual resplandeciente oro y sus damas con las más finas cedas que en todos los tiempos han existido. Se respira el aroma de cuerpos putrefactos y almas eternas. Pieles blancas y ojos profundos, penetrantes en miradas y alucinantes en pasiones; cabelleras aterciopeladas y rojos labios cual carmines, damas con cuerpos celestiales, pero infernales almas las gobiernan, caballeros aristocráticos de portes sensuales y hechizantes, la sabiduría ancestral se comienza a sentir. Una nueva era aristocrática de sus sarcófagos comienza a salir en tanto la luz se disipa y da paso a la lúgubre neblina llena de gritos dolorosos y la oscuridad llena de las historias que originaron nuestra leyenda. Todo un nuevo y brillante clan se hace presente, con ropas de ensueño que engalanan sus cuerpos, todos ellos con capas que detallan aun más sus fuertes espaldas. Todas ellas con joyería exquisita que hace resaltar sus hermosos ojos.

Una era antigua en la que la rebelión por gobernar era más evidente que la simple pertenencia, era en la que los humanos se revelaron en contra del Dios, pero esta rebelión solo causó que ese Dios invocara la fuerza que destruye otra fuerza, para que se manifestara en la tierra y calmara a los rebeldes. Sekhmet era esa fuerza, una semidiosa de extravagante belleza, un ser que como castigo a los desórdenes asesino a los humanos bebiendo su sangre y rasgando sus cuerpos, tanta era la ira de este ser que ni el Dios padre la pudo detener, fue terrible hazaña por contener a los revolucionarios que sin duda alguna Sekhmet no pararía hasta hacer extinta a la raza humana. Los seducía poco a poco, los atraía hacia su guarida, y los aseguraba tras sus colmillos.

Su creado vio cuan terrible fue la venganza que tomo la diosa, intento detenerla pero no lo consiguió, ella continuaba asesinando a sangre fría, eso Dios no lo podría permitir así que tomo cartas en el asunto, decidió dar fin a la vida de ese ser sanguinario así que ordenó preparar una mezcla de opio, cerveza, ciertas plantas colosales de la familia de la Solanaceae y desde luego sangre humana, una mezcla que sería llevada asta Sekhmet y que más tarde ocasionara la perdida de la mente de la diosa ocasionando grandes y fuertes alucinaciones para que más tarde el creador la premiara por su hazaña y ofreciéndole la muerte como premio en medio de su inconciencia, ella accedió, y murió…
No paso mucho después de que se le dictaminó muerte a Sekhmet cuando ella en medio de su travesía al mundo de los muertos recuperó su conciencia, se llenó de ira por tal e infame engaño y decidió vengarse, pero no podría hacerlo desde el mundo de los muertos, pues jamás podría salir de ahí, sin embargo encontró a un sirviente de la muerte y le ofreció poder y riquezas, el otro cegado por la belleza de la diosa, acepto, y firmo un contrato de eternidad para hacer que el poder de la diosa pudiera salir del infierno y adueñarse de las víctimas que ya había cobrado antes de recibir el castigo de su creador. Así se hizo, ella extendió su poder a los humanos que antes había privado de la vida, los levanto y los subordinó. Sekhmet ordenada y los humanos obedecían, habían adquirido habilidades sorprendentes, ya no eran humanos si no algo más que eso. Se convirtieron en seres que recibieron los dones de belleza de Sekhmet, seres que se hicieron de sangre fría y sin crepúsculos, seres que comenzaron una casería para supuestamente disputar el puesto del nuevo gobernante, muchos murieron… Otros más se dejaron guiar por el olor de la mezcla que le fue llevada a Sekhmet, bebieron y desde luego murieron. Poco a poco el sin número de víctimas de la diosa decreció, fueron pocos los que resultaron ser más fuertes e inteligentes, por ende consiguieron sobrevivir, tenían que pensar en como ocultarse pues en medio de sus disputas, les amaneció y anocheció tres veces, entonces el ocultarse significaba conseguir vivir un día más, hasta qué grado, ¿bajo qué condiciones? ¿Cuál debería ser el precio?

Solo unos pocos de los miles consiguieron sobrevivir, comenzaron a vivir ocultos por los día y salían cada noche a buscar alimento, pero los que aún eran humanos los notaron, y ahora con odio los veían por ser los culpables de terminar con las vidas de sus seres queridos, vidas que, para los nuevos seres, carecían de valor. Los humanos los cazaban pero sin mucho éxito, mientras estos seres buscaban la forma de ser mayoría, descubrieron que sus vidas no habían cambiado mucho, solo ahora eran aristocráticos, adinerados y de belleza sin igual. Eran poderosos ante los ojos de los otros. Se comenzaron ahora a relacionar unos con otros creando con ello diferentes familias y crearon sus nuevos apellidos y formaron diferentes clanes, desarrollando en cada uno diversas habilidades.

Pronto no podrían vivir todos en el mismo lugar geográfico, se expandieron, habitaron diferentes naciones y como buenos apoderados, dispusieron de las tierras a gusto y placer, no asesinaban por sobrevivencia solo por el arte de ver la sangre fluir. Refinaron sus portes y se hicieron acreedores de grandes conocimientos en ciencias y artes. Tanto habían conseguido que jamás se percataron del tiempo que había transcurrido…

septiembre 11, 2012

Dead's Winter. CAPITULO III. Parte IV


-Bitácora de Marnisha-
…Cuando el invierno es helado, el comportamiento humano recrea escenarios que abracen y cobijen sus cuerpos, pues una necesidad primordial es mantener esos cuerpos tibios, calientes y bien servidos. Sin embargo, con todo lo que ha sucedido, no logro explicarme cómo es que estos seres raros, extraños; zombies, sobreviven. No comprendo cómo es que el frío no influye en sus formas de vida; lo único que sé es que de alguna manera han aprendido a comportarse de una forma organizadamente salvaje. No tienen crepúsculos, asesinan solo para alimentarse y los pocos que sobreviven terminan siendo parte de ellos. He perdido noción del tiempo, solo se reconocer el día de la noche, pues durante el día ellos duermen, por la noche, ellos cazan…

El compartir los alimentos ya era el triunfo del día, conseguir sobrevivir “sanos” al conseguir comida de cierta forma era gratificante. A penas se oyeron los gritos y ladridos a lo lejos y Ulfrido se levantó, tomó su wínchester y salió irracionalmente. Laila corrió detrás de él.

ULFRIDO: ¡Jeremy, tú quédate! ¡Yo iré a investigar!

No había cosa que Jeremy pudiera hacer tras el tono en que Ulfrido le ordenó, ni siquiera podría detener a Laila – tras su preocupación de dejar solo a su padre – Marnisha se quedó quieta, en silencio mientras a Haideé la vencía el sueño.

No paso ni un minuto cuando los jóvenes descubrieron que prácticamente se encontraban solos después de tanto tiempo que había pasado desde que se conocieron, de que juntos recorrieron los lugares más bellos de Estambul, desde que la madre de Jeremy murió y desde que el viaje de Marnisha significaba una prueba de sobrevivencia. Jeremy no contuvo su deseo, corrió hacia Marnisha, la tomo en sus brazos y la beso con tanto ánimo que Marnisha no se negó. Ambos deseaban tanto decir lo que sentían, pero las circunstancias no lo permitían, solo sus labios al juntarse revelaron estos secretos. Como ella en algún momento escribió, “el ser humano recrea escenarios” y su escenario era aquel refugio, desordenado y vacío, pero no importó, sin pensarlo las manos de Jeremy comenzaron a acariciar el cabello de la chica, recorriendo desde la raíz, a la punta y luego a sus mejillas, sus cuerpos se estremecieron.

Las formas desaparecieron, sus mentes bloquearon lo que ocurría fuera, olvidaron por qué estaban en ese lugar, con sus manos recorrieron sus cuerpos, luego con sus labios y tras breves miradas cedían a lo ya inevitable. Marnisha beso delicadamente el cuello de Jeremy y éste estremeció, tanto que, envolvió con más fuerza el cuerpo de la chica, la separó de él por un breve momento, solo para contemplar su cuerpo. Sus besos se intensificaron y poco a poco las manos del chico comenzaron a desabotonar la blusa azul que vestía Marnisha, con cada botón, con cada abertura, su pecho comenzó a tener forma, provocando la excitación de Jeremy y desencadenando el deseo de Marnisha. Pronto los torsos de ambos quedaron desnudos y los pantalones comenzaron a deslizarse camino al suelo, apenas cayeron y Jeremy se hincó frente a la chica, admiró su sexo y lo acarició con su lengua suavemente hasta conseguir breves gemidos de ella; se puso de pie, pero Marnisha no perdió tiempo también bajó al suelo y en su boca colocó el miembro de Jeremy, lo estimulaba, lo acariciaba, lo humedeció lo suficiente. De vuelta ambos de pie, Jeremy giró a su chica y la recargó en la base de una de las ventanas, la penetró, la hizo suya, suave y luego fuertemente, los gemidos de ambos llenaron el silencio del refugio –pero no lo suficiente como para despertar a Haideé- ; el ritmo de sus cuerpos, de sus caderas provocaron el éxtasis total, se envolvieron juntos en un orgasmo indescriptible que los llevó a prenderse uno del otro como niños que se aferran a su madre en el momento de ser secuestrados. Sus cuerpos desnudos se abrazaron y después de unos segundos, “regresaron” a la realidad.

Se oyeron un par de estruendos del Winchester de Ulfrido, señal que provocó que Marnisha y Jeremy tomaran sus ropas y las volvieran a portar. Corrieron a la ventana pero no vieron nada.

LAILA: ¡Ey! ¡Por aquí!
ULFRIDO: ¡Vamos! ¡De prisa!

Laila y Ulfrido en su búsqueda por saber que ocurría encontraron a tres personas que se encontraban en peligro, Ulfrido disparó un par de veces quizá tres, y los extraños voltearon en seguida al unísono de la voz de una chica y los disparos de un arma. Pronto se reunieron los tres con los otros dos y una vez a salvo caminaron a prisa en dirección al refugio.

Ulfrido iba por delante, como un buen guía.

LAILA: ¿Crees que podemos confiar en ellos?, ¿será seguro llevarlos con los otros?
ULFRIDO: Tenemos que confiar, no tenemos mas remedio, además dudo que sean peligrosos cuando ahora los acabamos de salvar.

Llegaron lo más pronto que pudieron al refugio y en la ventana Jeremy y Marnisha contemplaban el paisaje invernal, cubierto de nieve. Ulfrido comunicó que aquellos desconocidos serian a partir de ese momento nuevos integrantes de los por ahora sobrevivientes. Marnisha puso los ojos a los desconocidos, vio de inmediato a la chica, a su gusto era guapa, de tez blanca y cabello castaño y unos bellos ojos verdes, de pronto sintió envidia; uno de los chicos, de unos 30 años no más, alto de cabello negro y corto igual blanco y pero de ojos cafés y más a tras de ellos, otro hombre alto y moreno, era delgado y con un cierto porte que otorga el pasar los 30 años.

MUJER: Gracias por recibirnos, yo soy Marie, y ellos mis compañeros Vladimir y Nicolás
VLADIMIR: Vladimir Van Garrett para servirles, soy doctor en ciencias genómicas junto con ellos mis colaboradores, gracias nuevamente por ayudarnos.
JEREMY: Ella es Marnisha, mi… - volteó a ver disimuladamente a Marnisha – es mi novia y yo soy Jeremy, un habitante de Estambul o de lo que pudo haber sido la ciudad de Estambul
MARIE: Mucho gusto
ULFRIDO: Yo soy Ulfrido, por lo que veo el más viejo de este grupo, y ellas mis hijas Laila y Haideé bienvenidos y esperemos conseguir salir de aquí a como de lugar.
NICOLÁS: Esperamos no ser una carga extra, pero también esperamos poder salir de aquí en compañía de ustedes como agradecimiento a su ayuda.

Las presentaciones terminaron, todos se encontraban agotados, fueron momentos de demasiada tensión, por fortuna aun celebraban el poder seguir con vida. Las dudas se disiparon momentos después, y pareciera que tendrían que trabajar duro, en equipo si querían sobrevivir un día más o llegar con vida al momento de salir de la ciudad.

agosto 27, 2012

Dead's Winter. CAPITULO III. Parte III

Unas gotas de sudor empezaron a resbalar por la frente de Nicolás. Aquellos animales parecían estar en estado de putrefacción pero continuaban acercándose a ellos con sus rostros desfigurados. La respiración de Marie se agito rápidamente, sus piernas empezaron a temblar un poco, quizás por el frio que poco a poco empezaba a aumentar o por la idea de terminar siendo la cena de esas criaturas.

VLADIMIR: ¿Qué hacemos Nicolás? – dijo en tono muy bajo, casi en susurro.
NICOLÁS: Obviamente, no convertirnos en la comida de estas bestias. Prepárate para atacar.

Nicolás y Vladimir sujetaron sus espadas con ambas manos y esperaron a que las criaturas que tenían en frente hicieran su movimiento. Los perros continuaban avanzando paso a paso por el piso que se empezaba a cubrir de nieve. Marie trato de no bloquearse, sabía que tenía que ser valiente y ser fuerte. Ya antes había estado en una situación similar cuando fue invitada a una expedición al África. Cuando por alguna razón, ella y su compañero Michael quedaron varados en medio de su viaje, pues tenían como propósito el investigar acerca de los leones que aun quedaban por esos lugares. Y en un momento determinado del viaje, se vieron rodeados por una manada de feroces leones que desde hacia tiempo les venían siguiendo. Ella quedo de espaldas contra el vehículo en el que viajaban y Michael se puso enfrente de ella sosteniendo un machete y una pequeña pistola. Para ella parecía que todo volvía a repetirse. Así que tomo aire y trato de tranquilizarse y ver alguna opción para salir de esa situación.

NICOLAS: Marie, trata de abrir la puerta. En una bolsa de mi mochila viene una especia de ganzúa, quizás puedas abrir la puerta.

Marie lentamente empezó a revisar la mochila de Nicolás, tenía que tener mucho cuidado de no llamar la atención ni hacer ningún movimiento brusco. El ritmo cardiaco de Vladimir continuaba acelerado pero trato de guardar la calma. Nicolás parecía estar en un tipo de trance, ya que solo se limitaba a ver a las criaturas.

NICOLÁS: Bien – dijo susurrando – haremos esto: cuando yo les de la señal, ustedes se mueven a donde yo estoy, eso hará que esos perros corran solo a una dirección y así podremos acabar con ellos.

Vladimir dibujo una pequeña sonrisa en su rostro, estaba impactado ante la rapidez que tenia Nicolás para formular las mejores opciones en situaciones de suma importancia. Ahora entendía porque los de GENAVA lo habían contratado.

Los rayos de sol poco a poco se iban perdiendo entre los edificios de la ciudad y la noche se empezaba a abrir paso. No les quedaba mucho tiempo antes de quedar en completa oscuridad. Poco a poco, algunos postes de luz empezaban a encenderse. Las luces de la entrada principal del edificio de GENAVA se encendieron y dejaron ver con más claridad lo horripilante que eran las criaturas.

NICOLAS: ¡AHORA!

Vladimir y Marie se posicionaron donde Nicolás les había dicho, y como había de suponerse, los perros emprendieron una carrera en contra de ellos. Nicolás alzo la espada a la altura de su hombro cuando el perro más cercano a él le brinco encima. Un aullido corto se escucho cuando la criatura choco contra la espada de Nicolás y cayo inerte sobre el piso cubriéndolo de sangre. El segundo perro se abalanzo en contra de Vladimir y este lanzo algunos golpes con la espada pero solo hicieron que el perro se detuviera para poder esquivarlos. Ahora, era Vladimir quien se había abalanzado en contra del perro, tratando de acabar con él antes de que llegara hasta Marie. El perro esquivaba los ataques de Vladimir con facilidad, pues como era de esperarse, solo eran golpes desesperados y sin ninguna coordinación. Y en un momento de desesperación, Vladimir golpeo su espada en contra de una jardinera de la entrada del edificio y rompió por la mitad su espada. “Genial” Pensó Nicolás al ver el ataque desesperado de Vladimir. El perro volvió a gruñir y al ver que Vladimir paro de atacarle, se abalanzo nuevamente en su contra. Vladimir se dio media vuelta y comenzó a correr, pero se había resbalado por culpa de un pequeño montón de nieve que se había formado. El corazón de Vladimir volvió a latir a todo lo que daba al saber que ese error le había costado la vida. Y justo cuando el perro se disponía a morder la pierna, fue detenido a causa de una cuchilla que le había atravesado el cuello. El animal cayó al suelo formando un charco de sangre. La espada de Nicolás se encontraba incrustada en el cuello de aquella criatura.

VLADIMIR: Gracias… muchas … gracias – le costaba hablar a causa de su respiración.

Nicolás pudo esbozar una pequeña sonrisa al ver que todos habían salido ilesos de ese ataque. Y cuando estaba a punto de ayudar a Vladimir a levantarse, un grito llamo su atención. Era Marie quien había gritado al ver que otro perro había salido de la nada y se aproximaba con rapidez a ella. Nicolás maldecía entre dientes al ver que Marie estaba alejada de él, por haber ayudado a Vladimir. Se apresuro rápidamente a tomar su espada del cuello de la criatura que yacía enfrente de Vladimir… pero no tendría el tiempo suficiente como para poder arrojarla.

Vladimir se quedo inmóvil nuevamente al ver que la criatura que había salido de la nada estaba a menos de 3 metros de Marie. Marie se agacho y cerró los ojos. La criatura brinco para atacarla después de dar una gran zancada…

¡Bang, bang, bang!

Tres disparos cortaron el silencio de la noche y una criatura ya sin vida caía sobre el cuerpo de Marie. Todos se quedaron impactados ante esa sorpresa. Marie abrió los ojos de par en par al sentir el peso del perro cayendo sobre su cuerpo. Nicolás tomo la espada y volvió con Marie para quitarle esa criatura de encima. Vladimir se puso de pie enseguida y miro a su alrededor para ver de donde provenían.

NICOLAS: ¿Estas bien? – le pregunto a Marie mientras esta continuaba respirando con rapidez.
MARIE: Si… estoy bien… pero: ¿de donde vinieron esos disparos?

Nicolás movió la cabeza y se percataron que en la esquina del edificio había dos personas, una de ellas más alta que la otra.

“VENGAN, POR AQUÍ”

La voz ronca de uno de aquellos sujetos les había llamado. Sin perder tiempo, Nicolás ayudo a Marie a ponerse de pie y con Vladimir en su espalda, corrieron hacia donde se encontraban aquellos tipos.

Cuando estuvieron ya más cerca, pudieron darse cuenta de que se trataba de un señor y una joven. El señor mayor de unos cincuenta años, cabello corto y corpulento, que sostenía un rifle tipo Winchester; la joven de unos dieciséis años aproximadamente, delgada con su cabello rojizo cayendo sobre sus hombros, sus ojos color miel brillando con el reflejo del poste de luz y en sus manos tenía una pistola de poca potencia.

SEÑOR: Vengan con nosotros rápido, la noche ya casi se acerca y esas criaturas no tardaran en salir por todos lados.

El tipo empezó a caminar con rapidez al igual que la joven que lo acompañaba. Nicolás volteo a mirar a Marie y a Vladimir, ellos le hicieron una seña moviendo levemente la cabeza. Comenzaron a seguir a las nuevas personas que habían encontrado en su camino. Parecía una bendición el haberles encontrado, sabían que de quedarse solos tal vez no lograrían salir de ahí, pero con más compañía tenían más oportunidades.

La nieve continuaba cubriendo la ciudad y por fin, el sol se puso. Las nubes cubrían el cielo y la temperatura del lugar empezaba a descender rápidamente. Los que antes parecían estar abandonados por la mano de Dios, habían encontrado a otras personas que les ayudasen en su trayectoria de salir de esta ciudad. El único inconveniente es… ¿será que pueden confiar en ellos?

agosto 24, 2012

Colores para el ataúd

Todas en un ramillo, unidas por un listón, listón negro de mi luto, por tu pronta extinción, me has dejado en medio de la lluvia que ha cubierto con sus gotas y camuflajeado mi pena, mis lágrimas. Regresando al listón, aprisionando colores que solo reflejan mi aflicción, mi desdicha, condena y perdición.

ROJO: El recuerdo de mi pasión al tenerte entre mis brazos y sobre tu blanca piel desvanecer tu ropa y con ello deslizar mis manos, hacerte de mi carne y vivir los placeres humanos. Rojo como las tintas que derramaban las velas que rodeaban tu cuerpo cada noche de nuestro amor. Color que, según las lenguas, representa el amor; para nosotros color que reflejaba la conjugación carnal de nuestros cuerpos y la mezcla de nuestros fluidos, purpúreos y ferrosos que de nuestras bocas se desprendían a cada arrebato de las mordidas fieras y pasionales…

AZUL: Reflejante de aquellos inviernos en los que tu piel igualaba la nieve que caía silenciosamente sobre los tejados; color que iluminaba los amaneceres apenas veía tus dulces ojos; ojos que en cada mirada arrebatabas segundos hechiceros a mi vida; vida que bien cambiaría con el fin de tenerte de nuevo junto a mí; junto a mí, para que cada nuevo invierno con nuestra pasión, encendamos aquel fuego y abriguemos nuestras almas; almas, que entre las sábanas azules, satinadas, exhalaban los orgasmos rojos y fluyentes…

BLANCO: Delicadeza y pureza de tu cuerpo cuando por vez primera te prendiste de mis brazos; prendida de mis brazos, dejabas caer tu hermosa cabellera, deslumbrante y blanca, larga, suave y sutil; sutil como aquellos besos, que como el hielo en el calor, se derrite lentamente, así mi cuerpo, así mi espíritu; espíritu que te proclamaba cuando por los cielos surcabas con tus bellas alas blancas extendidas, bello ángel; angelical y celestial tu cuerpo cuando con los satines, tu figura delicada se delineaba…

AMARILLO: Recuerdo aquellos días en los que el calor se hacía insoportable, tú me tomabas y bajo la sombra de los árboles me abrazabas atrapando con tus cabellos la luz del sol, volteaba a mirarte y en tus pupilas, pequeñas líneas amarillas se pintaban. De ese amarillo, las sombras de tus ojos se iluminaban atrapando y conjugando la sensualidad y profundidad de tu mirada…

VERDE: Todos los días, frente a nuestra cabaña descansaba ese hermoso lago flanqueado por los árboles, deslizabas las sábanas sobre tu cuerpo y caminabas hacia él; te adentrabas camuflajeando tu blanco cuerpo en el reflejo de la luz en el lago, rompiendo titilantemente el verde reflejo de los árboles, silencio éstos guardaban esperando verte del agua emerger; salías delicadamente mientras tus pechos flotaban al ras del agua, invitándome a ir junto a ti… Verde, el color de lo natural, como natural era para nosotros dejar nuestro amor fluir, sin importar las circunstancias, sin importar el lugar…

ROSA: Color sutil, encantador y sobre tu piel, hechizante; color que reflejaba la hermosa inocencia de tu forma de ser, un color que envolvía los colores rojo, azul y blanco de tu vida; representante de tu sexo y confidente de tu maldad, guardián de tus tristezas y de tu hermoso brillo labial. Me sentía hipnotizado cada vez que tocaba tus labios rosados, me elevabas al cielo azul, prisionero de tu magia rosa y azul; magia azul y tu hechizo rosa…

Mi tristeza pareciera desaparecer, quizá la remembranza de tu vida junto a la mía la ha conseguido aminorar. Las gaitas que te despiden han comenzado a sonar, derramando con cada nota una lágrima más, pareciera que escucho una vez más tu voz; tu voz suave y dulce, melódica y en ocasiones desgarrante; esa voz que, al llegar al clímax, ahogabas en un gemido que alcanzaba el paraíso, el edén; al edén espero que llegues para cuando llegue mi fin, pueda encontrarte una vez mas…

agosto 18, 2012

La Manzana


Mientras yacías inmóvil en las baldosas, mi cuerpo de ti se prendió.
Mientras yacías oculto en la oscuridad, mi alma a ti añoró.
Mientras yacías entre mis brazos, mi boca de tus labios se sirvió.
Mientras me besabas, tu esencia absorbí provocando tu sueño,
provoque tu ira sin dejarla salir,
te encontrabas desesperado por de mis brazos conseguir huir.

Ahogaste tus gritos en mi pecho, desahogaste tu llanto en mis hombros,
depositaste tu larga cabellera sobre mi vientre y sin aliento te aferraste a mí.

Suplicaste mi perdón, no lo conseguiste.
Suplicaste que olvidara mi rabia, no lo lograste.

Mi dolor, fue olvidado;
tu perfume desapareció de mi olfato;
tus extremidades dejaron de aferrarse
y tu cuerpo bajo mis pies, titilante,
se desvaneció...

Olvide quien eras, quien fuiste, y quien pronto serás,
mi cuerpo se abalanzó al tuyo y mis colmillos tu sangre,
comenzaron a succionar.

De tu sangre me alimento, de tu piel me sirvo,
una manzana roja como, para endulzar la
victoria de lo ahora redimido...

agosto 17, 2012

Dead's Winter. CAPITULO III. Parte II

ULFRIDO: Llevamos casi tres semanas intentando salir de la ciudad desde el momento en que supimos que comenzaría a evacuarse, pero en esos momentos la situación de Haideé empeoró, cayó en cama con fuertes temperaturas y los soldados, a causa de ello, nos ignoraron, no nos permitieron subir a los camiones y por ende, quedamos ya olvidados.

La noche comenzaba a asomarse y los cinco comenzaron a cerrar y bloquear ventanas y puertas del edificio, de su poco refugio para poder resguardarse, el invierno cada vez hacia más presencia pronto nevaría, eso era seguro. No pasó mucho tiempo después de que la luna asomó su brillo cuando por las calles sonidos desgarradores se comenzaron a oír, quizá un par de cuadras más adelante aún existían personas sanas, existían, pues sus gritos poco a poco se apagaron dejando atrás un silencio abrumador. Por momentos las calles se silenciaban, pero en otros ratos las voces de “ultratumba” apagaban ese silencio, los perros eufóricos se aventaban a las puertas de los edificios desiertos, tenían una fuerza sorprendente tal que, en ocasiones conseguían derribarlas.

Por segunda vez, Marnisha notó que Haideé volvía a encender su diminuto radio, nuevamente aquella transmisión, ilógica para la situación en la que se encontraban, sin embargo la niña guardaba una mirada esperanzada.

ULFRIDO: Casi dos semanas y es la misma grabación, al principio creía que podríamos salvarnos y nos dirigimos a la dirección que indica, pero ya no hemos visto soldados, comienzo a creer que es una farsa.

JEREMY: Nosotros quedamos varados aquí, sin pensar en nada y cada día que pasa nuestros sueños se apagan, comienzan a generarse nubes del pasado y la supervivencia nos es más difícil –cambiando un poco de tema, con voz entrecortada (Jeremy recordó a su difunta madre) y con la mirada un tanto perdida - ¿Tendrán algo de comer? No hemos comido en dos días ¿cierto Marnisha?

Marnisha asintió con la cabeza y Laila de inmediato rebusco en una mochila algo que pudiera ofrecer, sin embargo sus víveres también se habían agotado, necesitaban hacer algo ¿pero qué? Al menos por la noche no podían hacer nada, de lo contrario arriesgarían su vida pero, ¿qué más daba? Parecían estar ya muertos, olvidados.
Pronto cayó la noche y las chicas cayeron en un profundo sueño en tanto que Ulfrido y Jeremy se turnaban en vigilar y por ratos, pensar en un nuevo plan para conseguir alimentos. El plan, en cuento amaneciera, se pondría en marcha: Jeremy había estado vigilando una tienda de autoservicio que se ubicaba en la otra esquina de la calle en la que ellos se encontraban, 200 metros cuanto mínimo de distancia, en ese tiempo de vigilancia notó que nadie había conseguido entrar, en cambio en el intento, eran cazados por esos cadáveres andantes. El plan, entrar a como diera lugar pero ¿cómo? Ulfrido contaba con un rifle y bastas municiones; Jeremy, con el arma de su padre. Ulfrido a pesar de su edad se veía con buena condición, ambos correrían lo más a prisa posible cuidándose las espaldas uno con el otro, Jeremy a parte de su revolver llevaría una barra metálica que encontraron la mañana anterior en el edificio, para poder romper la puerta o alguna de las ventanas y poder entrar en el autoservicio. Tendrán que actuar rápido, al mínimo titubeo y su vida podrían perder, cosa que no podían permitirse pues las chicas los estarían esperando.

A penas estaba amaneciendo, Haideé y Laila aún dormían en tanto Jeremy le explicaba el plan a Marnisha, ella quería participar en la hazaña, pero era demasiado riesgoso –explicó Jeremy – Marnisha tenía una tarea igual de importante; ella cuidaría de las dos niñas al tiempo que tendría el tiempo para poner al corriente su bitácora.

Los hombres se dispusieron a partir, en las calles el sol matinal brillaba, no había murmullo alguno, incluso se podía escuchar la respiración de los árboles.

JEREMY: ¿Listo Ulfrido?, tenemos poco tiempo, siempre alerta…

ULFRIDO: Siempre alerta, todo listo; respira, relájate.

Comenzaron a correr, desde una ventana Marnisha y Laila observaban, impacientes, temerosas, rezando incluso por que todo saliera bien.
Una zancada, dos, tres… parecían los 200 metros más largos y eternos que se pudieran recorrer, por fin consiguieron llegar a la tienda, todo bien momentáneamente; Ulfrido vigilaba la espalda del chico mientras éste se disponía a romper la puerta, apenas iba a empuñar la barra cuando un disparo del rifle de Ulfrido se oyó, el eco se esparció y frente a ellos una serie de cinco “sujetos” se aproximaba lentamente con paso torpe pero feroz y firme. Ulfrido comenzó a disparar totalmente determinante, Jeremy pasmado, el miedo de ser devorado – como antes ya había visto – lo inundó.

ULFRIDO: “¡Vamos!, ¡respira, relájate!”

La frase de Ulfrido parecía mágica, tanto que Jeremy reacciono y comenzó a disparar. Las municiones de Ulfrido daban al blanco, impresionante escena: apenas las balas entraban a los cuerpos y la piel de los “sujetos” se reventaba provocando grandes fuentes salpicadoras de sangre, pero no se detenían, continuaban en pie y conforme avanzaban el hedor de la sangre era intenso, como pútrido; Jeremy de suerte – pues no tenía mucha experiencia usando un arma – disparó justo en el cerebro de uno, los sesos se desparramaron con un gran brote de pus y cayó muerto, fue entonces que Ulfrido comprendió y disparó a los cerebros de los otros cuatro dando fin a su feroz hazaña. Respiraron, se relajaron y consiguieron entrar en la tienda – ahora Jeremy comprendía porqué casi no veía gente por ahí - no había muchos productos, y de los que había muchos de ellos ya estaban caducados, pronto vieron algunas bolsas y comenzaron a cargarlas con alimentos, una vez en el refugio, los escogerían con un poco más de calma.

Al salir de la tienda Jeremy tomó delantera para cerciorarse de la seguridad, volteó a todos lados y percató que en uno de los parques se encontraba un camión militar, y pensó que podría ser su pase para salir de la ciudad, y frente a ese parque también vio un edificio que parecía seguro. Al llegar al refugio le contaría a Ulfrido y seguro harían un nuevo plan.

JEREMY: Todo libre, corramos.

Ulfrido asintió con la cabeza y corrieron nuevamente en dirección de Marnisha y las niñas, una vez de nuevo juntos y en plena selección de los alimentos, los hombres comentaron lo sucedido – Marnisha no dejaba de tomar nota – y Ulfrido planteó el nuevo plan.

ULFRIDO: Decidido, comemos algo y vamos a ese edificio para ver si es seguro, de ser así, antes de que caiga la noche nos iremos de aquí.

MARNISHA: ¿Y porqué no vamos directo al camión?

JEREMY: Es riesgoso, podrían estar vigilándolo o incluso estar ya ocupado por los zombies o algo así, es mejor ir al edificio y vigilar que no haya nada sospechoso y de ser seguro, iremos hacia el camión.

Por fortuna la mayoría de los alimentos estaban en óptimas condiciones, comieron a saciarse. Al término, Jeremy y Ulfrido emprendieron camino a examinar el edificio, era seguro, increíblemente era un pequeño hotel que por lo visto tenía solo un par de meses de haber entrado en servicio y parecía no sufrir estragos de lo que acontecía. Jeremy regresó por Marnisha y las otras dos que ya tenían todo listo para irse en cuando dieran alguna señal. Sin complicaciones, los cinco se reunieron en el nuevo refugio y dieron tarea a vigilar el camión militar; comenzaba a caer la noche y pronto el invierno asomó su primer nevada, los cinco se disponían a cenar algo, pero su cena se vio aturdida por un fuerte ladrido de perros –rabiosos – Marnisha y Jeremy imaginaron de que tipo. Pronto se asomaron por la ventana y alcanzaron a vislumbrar a tres individuos que corrían por la calle, ellos y ella, parecían “normales”, pero en peligro…

Dead's Winter. CAPITULO III. Parte I

Marie se acercó a Vladimir y coloco nuevamente su mano sobre su hombro. Vladimir aun permanecía inmóvil después de ese enfrentamiento con los pacientes, sabía que lo que había hecho era lo necesario para poder sobrevivir, pero no podía evitar sentir ese sentimiento de culpa. Nicolás se acercó a Vladimir y también le coloco su mano sobre el hombro.

NICOLAS: Gracias amigo – dijo mientras esbozaba una sonrisa.

Vladimir miro a Nicolás y después a Marie y soltó un profundo suspiro.

VLADIMIR: Vaya, en la universidad jamás nos enseñaron este tipo de enfrentamientos.

Los tres sonrieron un poco mientras Marie empezaba a revisarlos por si alguno tenía alguna herida que necesitara ser atendida. Nicolás camino hacia la puerta de la entrada al hotel para ver como se encontraba la calle. La calle parecía despejada pero no alcanzaba a ver el camión del ejército que se encontraba justo en medio de un parque. Trato de ver que otras opciones tenían, ya que la de encaminarse directamente al camión seria prácticamente suicidio. Después volvió a entrar y se acercó a Marie y Vladimir.

NICOLAS: Bueno, la calle se encuentra despejada pero no alcanzo a ver el camión de los soldados.
MARIE: Y entonces, ¿Qué opciones tenemos?
NICOLAS: Pues al revisar la calle solo pude percatarme de dos opciones: La primera es ir por la calle escondiéndonos, hasta poder llegar lo más cerca del camión. Y ya estando cerca, uno de nosotros podría ir corriendo hacia él y encenderlo para poder salir de aquí.
VLADIMIR: ¿Y la otra opción?
NICOLAS: - se toma un poco de tiempo en contestar- La segunda seria separarnos en dos grupos: el primer grupo seria de dos personas las cuales se dirigirían hacia un edificio que está a dos manzanas del parque, mientras que el otro sería algo así como un corredor, el cual tendría que llegar hasta el camión.
MARIE: No entiendo.
NICOLAS: Les explico, las dos personas colocadas en el edifico, tendrían una visión amplia del parque y podrían ver todo alrededor y le dirían al corredor que ruta tomar. Cada grupo tendría un radio para poder comunicarnos. El objetivo es que, de ir uno solo, se le haría más fácil escapar y no ser detectado tan fácilmente.

Marie y Vladimir se quedaron callados por unos segundos, tratando de analizar la situación y las opciones que tenían. Cualquiera de las dos opciones que eligieran sería muy peligrosa, pero tendría que elegir alguna para poder continuar con su plan de salir de la ciudad.

VLADIMR: ¿Y quién sería el corredor?
NICOLAS: Pues, como Marie es la encargada de las medicinas, ella no podría ser. Y como tú te paralizas muy fácilmente, serias un plato rico para esas cosas. Por eso, yo seré el corredor.

Marie y Vladimir se voltearon a ver y asintieron de mala gana. La idea de separarse no le agradaba para nada a Marie, pero sabía que si se iban en grupo corrían más peligro de ser atacados. Nicolás tomo su mochila y sonriendo las hizo señas para que le siguieran.

Una vez en la puerta, salieron rápido corriendo por la orilla del hotel, Nicolás iba adelante con su espada, Marie se encontraba en medio y Vladimir en la retaguardia. Caminaron hasta llegar al cruce de la calle, de donde se podía ver bien el edificio donde tenían que llegar. Unos cuantos metros adelante, se podía observar a un paciente caminando desnudo. Nicolás nuevamente dio un vistazo a todo su alrededor para ver que opciones tenían a su alcance y noto un pequeño callejón que se encontraba a no más de 50 metros de ellos y que cruzaba hasta quedar frente al edificio.

Nicolás alzo su mano señalando el callejón y Marie y Vladimir sabían que tenían que correr hacia allá. Nuevamente, Nicolás miro a su alrededor y les dio la señal para empezar a correr hacia el callejón. Mientras corrían, Marie pudo percatarse que a lo lejos había visto a dos personas correr. Una de ellas llevaba un arma en sus manos y a los pocos segundos de haberles visto, se escucho el rugido de un arma de fuego. Nicolás hizo caso omiso del disparo que había escuchado, pues ya casi estaban llegando al callejón.

Una vez ahí, miro hacia dentro del callejón y vio que se encontraba completamente vacío, entonces continuaron corriendo hasta poder llegar al final del camino y estar justo enfrente del edificio. Los tres corrieron sin ningún contratiempo y llegaron hasta el final del callejón. El edifico que tenían enfrente era de la misma compañía para la que habían trabajado… GENAVA. Nicolás hizo un gesto de desprecio al ver el edificio pero sabía que tenían que entrar en él y seguir con su plan. Miro alrededor y para cerciorarse que estaba vacío y solo pudo observar a un par de pacientes a lo lejos, los cuales no les ocasionarían problemas. Nicolás volteo a ver a Marie y a Vladimir y noto también, sus gestos de desprecio.

MARIE: Genial, esta compañía al parecer tenía mucho poder en esta ciudad.
VLADIMIR: Bueno, - dijo en forma de burla - por lo menos podremos presentar una queja por lo que sufrimos en las instalaciones.

Marie y Nicolás sonrieron al ver ese pequeño rastro de humor que Vladimir había demostrado, pues con lo que estaban pasando, era muy difícil encontrar el momento para bromear. Una vez que estuvieron listos, empezaron a correr hacia las puertas del edificio. No tuvieron ningún problema en llegar hasta las grandes y reforzadas puertas de cristal del lugar. Pero, había algo que no les había pasado por la cabeza… las puertas estaban completamente cerradas.

NICOLAS: Maldición, solo esto nos…

Y Nicolás no pudo terminar su frase, pues se vio interrumpido por el ladrido de uno de los dos perros que se encontraban detrás de ellos. Totalmente desfigurados y con espuma saliendo de sus hocicos, empezaron a gruñir y a ladrar. Marie se pego contra la puerta mientras que Nicolás y Vladimir se ponían enfrente de ella sosteniendo las espadas que habían conseguido. Las bestias que tenían en frente solo tenían en mente algo… alimentarse.

La luz que cubría la ciudad poco a poco se iba desvaneciendo, de pronto, unos pequeños copos de nieve empezaron a caer. Esta sería la primera noche nevada que tendría la ciudad… aunque para ellos, podría ser la última.

Un poco de mi

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La vida es algo que a todos se nos ha consedido, aunque jamas se valora, la vida para mi es un obsequio, un humano para un no humano, interesante forma que tengo de ver esta situación;muero y ahora vivo, me engrandesco con tu vida y vivo porque de tu sangre me alimento...