Marie se acercó a Vladimir y coloco nuevamente su mano sobre su hombro. Vladimir aun permanecía inmóvil después de ese enfrentamiento con los pacientes, sabía que lo que había hecho era lo necesario para poder sobrevivir, pero no podía evitar sentir ese sentimiento de culpa. Nicolás se acercó a Vladimir y también le coloco su mano sobre el hombro.
NICOLAS: Gracias amigo – dijo mientras esbozaba una sonrisa.
Vladimir miro a Nicolás y después a Marie y soltó un profundo suspiro.
VLADIMIR: Vaya, en la universidad jamás nos enseñaron este tipo de enfrentamientos.
Los tres sonrieron un poco mientras Marie empezaba a revisarlos por si alguno tenía alguna herida que necesitara ser atendida. Nicolás camino hacia la puerta de la entrada al hotel para ver como se encontraba la calle. La calle parecía despejada pero no alcanzaba a ver el camión del ejército que se encontraba justo en medio de un parque. Trato de ver que otras opciones tenían, ya que la de encaminarse directamente al camión seria prácticamente suicidio. Después volvió a entrar y se acercó a Marie y Vladimir.
NICOLAS: Bueno, la calle se encuentra despejada pero no alcanzo a ver el camión de los soldados.
MARIE: Y entonces, ¿Qué opciones tenemos?
NICOLAS: Pues al revisar la calle solo pude percatarme de dos opciones: La primera es ir por la calle escondiéndonos, hasta poder llegar lo más cerca del camión. Y ya estando cerca, uno de nosotros podría ir corriendo hacia él y encenderlo para poder salir de aquí.
VLADIMIR: ¿Y la otra opción?
NICOLAS: - se toma un poco de tiempo en contestar- La segunda seria separarnos en dos grupos: el primer grupo seria de dos personas las cuales se dirigirían hacia un edificio que está a dos manzanas del parque, mientras que el otro sería algo así como un corredor, el cual tendría que llegar hasta el camión.
MARIE: No entiendo.
NICOLAS: Les explico, las dos personas colocadas en el edifico, tendrían una visión amplia del parque y podrían ver todo alrededor y le dirían al corredor que ruta tomar. Cada grupo tendría un radio para poder comunicarnos. El objetivo es que, de ir uno solo, se le haría más fácil escapar y no ser detectado tan fácilmente.
Marie y Vladimir se quedaron callados por unos segundos, tratando de analizar la situación y las opciones que tenían. Cualquiera de las dos opciones que eligieran sería muy peligrosa, pero tendría que elegir alguna para poder continuar con su plan de salir de la ciudad.
VLADIMR: ¿Y quién sería el corredor?
NICOLAS: Pues, como Marie es la encargada de las medicinas, ella no podría ser. Y como tú te paralizas muy fácilmente, serias un plato rico para esas cosas. Por eso, yo seré el corredor.
Marie y Vladimir se voltearon a ver y asintieron de mala gana. La idea de separarse no le agradaba para nada a Marie, pero sabía que si se iban en grupo corrían más peligro de ser atacados. Nicolás tomo su mochila y sonriendo las hizo señas para que le siguieran.
Una vez en la puerta, salieron rápido corriendo por la orilla del hotel, Nicolás iba adelante con su espada, Marie se encontraba en medio y Vladimir en la retaguardia. Caminaron hasta llegar al cruce de la calle, de donde se podía ver bien el edificio donde tenían que llegar. Unos cuantos metros adelante, se podía observar a un paciente caminando desnudo. Nicolás nuevamente dio un vistazo a todo su alrededor para ver que opciones tenían a su alcance y noto un pequeño callejón que se encontraba a no más de 50 metros de ellos y que cruzaba hasta quedar frente al edificio.
Nicolás alzo su mano señalando el callejón y Marie y Vladimir sabían que tenían que correr hacia allá. Nuevamente, Nicolás miro a su alrededor y les dio la señal para empezar a correr hacia el callejón. Mientras corrían, Marie pudo percatarse que a lo lejos había visto a dos personas correr. Una de ellas llevaba un arma en sus manos y a los pocos segundos de haberles visto, se escucho el rugido de un arma de fuego. Nicolás hizo caso omiso del disparo que había escuchado, pues ya casi estaban llegando al callejón.
Una vez ahí, miro hacia dentro del callejón y vio que se encontraba completamente vacío, entonces continuaron corriendo hasta poder llegar al final del camino y estar justo enfrente del edificio. Los tres corrieron sin ningún contratiempo y llegaron hasta el final del callejón. El edifico que tenían enfrente era de la misma compañía para la que habían trabajado… GENAVA. Nicolás hizo un gesto de desprecio al ver el edificio pero sabía que tenían que entrar en él y seguir con su plan. Miro alrededor y para cerciorarse que estaba vacío y solo pudo observar a un par de pacientes a lo lejos, los cuales no les ocasionarían problemas. Nicolás volteo a ver a Marie y a Vladimir y noto también, sus gestos de desprecio.
MARIE: Genial, esta compañía al parecer tenía mucho poder en esta ciudad.
VLADIMIR: Bueno, - dijo en forma de burla - por lo menos podremos presentar una queja por lo que sufrimos en las instalaciones.
Marie y Nicolás sonrieron al ver ese pequeño rastro de humor que Vladimir había demostrado, pues con lo que estaban pasando, era muy difícil encontrar el momento para bromear. Una vez que estuvieron listos, empezaron a correr hacia las puertas del edificio. No tuvieron ningún problema en llegar hasta las grandes y reforzadas puertas de cristal del lugar. Pero, había algo que no les había pasado por la cabeza… las puertas estaban completamente cerradas.
NICOLAS: Maldición, solo esto nos…
Y Nicolás no pudo terminar su frase, pues se vio interrumpido por el ladrido de uno de los dos perros que se encontraban detrás de ellos. Totalmente desfigurados y con espuma saliendo de sus hocicos, empezaron a gruñir y a ladrar. Marie se pego contra la puerta mientras que Nicolás y Vladimir se ponían enfrente de ella sosteniendo las espadas que habían conseguido. Las bestias que tenían en frente solo tenían en mente algo… alimentarse.
La luz que cubría la ciudad poco a poco se iba desvaneciendo, de pronto, unos pequeños copos de nieve empezaron a caer. Esta sería la primera noche nevada que tendría la ciudad… aunque para ellos, podría ser la última.

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