junio 29, 2013

La Batalla final Capítulo II. Parte I

Capítulo II. Comienzo de siglos.
PARTE I
-- Después de ser olvidados, con los siglos, volverán a surgir—

En medio de un clima totalmente húmedo, un lugar donde las selvas más húmedas y hermosas se expandían majestuosamente en algún sitio perdido de este mundo. 
En medio de una esplendorosa civilización, llenos de conocimiento completamente enigmático, sobre astronomía, matemáticas y una exquisita cultura, una civilización jamás tocada por la maldad de los hombres blancos. Hombres sometidos en el temor a sus dios
es, dioses sanguinarios le luchas y batallas de conquista, pero también dioses poderosos que ofrecen las riquezas a los pueblos y a las tierras; y sin embargo, seres un eslabón inferior a los dioses, habitaban en la tierra, como los dueños y señores de todos aquellos poblados, como los superiores y capataces que dominaban sobre los humanos y que actuaban sobre voluntad propia y en mayor parte de las veces sin crepúsculos.

Bacum-toctem e Ixtec eran los dos gobernantes, ellos administraban todas las riquezas y persuadían los sacrificios a “los dioses”. El pueblo por temor a perder sus cosechas y todos los recursos, satisfacía los caprichos de los gobernantes para evitar el supuesto enojo de los Dioses. Todos crecían, pasaban generaciones, nacimientos y defunciones se registraban día a día, nuevos sacrificios, batallas territoriales iban y venían, la cultura crecía cada vez más hasta convertirse en una de las culturas más ricas y poderosas de la actual América. Casi 500 años antes de la era actual brindaban buenos frutos, todo cambiaba, pero lo increíble era que los gobernantes seguían igual, no cambiaban en lo absoluto, se mantenían jóvenes, incluso el mismo pueblo especulaba en decir que ellos eran los Dioses a quienes rendían tributo y sacrificio, por eso jamás se les revelaron.

Se llegó el tiempo para los gobernantes para expandir su gobierno y así nombrar a nuevos miembros, Ixtec dio entonces a luz a una bella niña a la que llamó Ixquic que significa sangre. En los primeros años de la vida de Ixquic, sus padres le mostraron cómo gobernar, a la edad de 10 años, su padre Bacum, le enseñó la verdad sobre su poder sobre el pueblo.

--Bacum-toctem e Ixtec hace siglos fueron exiliados en aquellas tierras por una diosa de nombre Sekhmet, por habérseles comprobado alta traición al tipo de seres que la diosa creo al otro lado del mundo, la sanguinaria diosa los nombró malkavian a aquellos dos que traicionaron sin remordimiento a dichos seres de oscuridad y los desterró. Era entonces que Bacum-toctem e Ixtec, su mujer fueron descendientes de las majestuosas creaciones de Sekhmet y que ahora habitaban en un “mundo” que aún no era descubierto y al ver a una civilización sin orden, estos dos seres decidieron mezclarse y llegar al poder manifestándose como los gobernantes y más tarde posibles dioses nombrados así por el mismo pueblo. –

Fue entonces esta la verdad de Bacum revelo a su hija y ahora era entonces el momento para enseñarle todas sus habilidades. Ixquic comenzó un arduo entrenamiento, desarrollo talentos tan finos como las artes, la astronomía, las matemáticas y una excelente formación en la guerra, se convirtió en una fuerte joven que a 420 años antes de nuestra era, se convirtió en la princesa heredera de gran belleza y poder de toda esa civilización que habitaba en medio de la selva. Pera esta joven no logró calmar su sed de sangre que se ofrecía durante los sacrificios; para ella no era suficiente y debía buscar un poco más así que en medio de todo enloqueció, comenzó ahora a cazar en secreto para satisfacer su necesidad, y los habitantes comenzaron de desatar temor, que sin saber quién era el causante de las desapariciones y muertes de algunos, lo atribuyeron a algún demonio que se encontraría seguramente disgustado por el servicio brindado a los “dioses” y no a él.
Los padres de Ixquic la reprendieron, la encerraron en uno de los calabozos debajo del establecimiento real, pero aun así sabían que nada podrían hacer contra aquella naturaleza, la liberaron pero continuaron con los sacrificios.

No debió pasar tanto tiempo e Ixtec de pronto volvió a sentir esa necesidad que exigía su naturaleza traicionante; se enamoró de uno de los sirvientes del templo principal de la ciudad, desarrolló amores y se entregó a él cuantas veces le fue posible. Él siendo un hombre sencillo que trabajaba en el templo para poder llevar alimento a su familia en alguna de las aldeas más próximas. Él, llamado Xacub, desconocía como toda la ciudad la naturaleza de los gobernantes, pero cuando Ixtec se le entregó, estuvo a punto de huir despavorido y temeroso, jamás creyó lo que sus ojos le revelaban, un ser totalmente distinto a un humano de colmillos fuertes y de fuerza incomparable, y sin embargo un cuerpo que elevaría sus sentidos hasta llevarlo a la locura. Xacub no huyó y por ende Ixtec le ofreció riqueza y vida, lo mordió con esa poderosa mandíbula, no lo mató, pero por ley para no matarlo, le dio a beber de su sangre pura y real y en un impuro le convirtió.
Bacum-toctem comenzaba a sospechar de las repentinas desapariciones de su mujer; en algunas veces veía en silencio loas sospechosos encuentros de Ixtec y Xacub, sin embargo no mencionó nada pues amaba a su mujer. Pero aquellos amores comenzaron a traer consigo inconvenientes, el más evidente, Ixtec quedó en cinta, su hija se dio cuenta de todo aquello y llena de furia porque un impuro supiera su origen y peor aún un impuro estuviera enredado con su madre y el deshonor que ello significaba para su familia, asesinó a sangre fría a aquel Xacub, frente a su madre y en medio de la corte de su familia. Esto ocurrió, en medio de una batalla territorial en la que su padre se encontraba y no había forma de que se enterara, pero evidentemente, su regreso a la ciudad ya era esperado por los de la corte y en forma especial por Ixquic.

junio 13, 2013

Pincel y cuerdas

¿Cuántos caminos existen hasta antes de que vos aparecéis? ¿Son aquellas veredas que se enlazan en la absoluta esquina de la oscuridad? O ¿son acaso esos senderos que se entrelazan a las orillas de la soledad? La cantidad y el tipo se han conjugado y no queda más que descubrir aquellas vías e intentar huir de ellas para evitar el paso por la adversidad de tus pasos, totalmente insolentes y caóticos a cada centímetro que misteriosos avanzan.

Conforme avanzo, hacia el descubrimiento de tu camino, ando con pasos torpes y fugaces en tanto que a cada paso, rompo aquella barrera que la bruma matinal ha formado al caer silenciosa a los pies de los árboles y arbustos. Pronto en mi torpeza comienzo  a escuchar el crujir de las hojas secas que yacen en el suelo y solo a lo lejos se oye el aleteo de un ave que intenta escapar, que intenta huir de sus depredadores. Poco a poco, el día comienza a aclarar y los tenues rayos primerizos del sol comienzan a filtrarse entre las copas secas de los árboles, señales todas de la llegada del invierno.

Mientras continúo con mi camino, la nieve comienza a darse paso y va cubriendo todos los senderos, en pocos minutos, no se vieron más. La nieve aumenta y una tormenta tiene lugar; si mis pasos ya eran torpes, con la tormenta sobre mi cara y la nieve bajo mis pies, se entorpece aún más mi andar, mi vista se nubla, intento mirar, pero aunque me esfuerce, no puedo continuar, todo camino ha desaparecido o ¿es qué el destino así lo quiere? ¿Será que, en medio de mi sosiego, vos aparezcas y me conduzcas al infierno? Si así fuera, temo por mi propio destino, ya que me rehúso a volver a mi antiguo hogar.

El camino debo continuar y me he de abrir pequeñas brechas sobre la nieve, pero pronto levando la mirada y una película blanca me impide toda visión, es como un lienzo, tan blanco y no tocado por pinceles del más talentoso pintor, y ahora, arruinado por mí, una diminuta mancha, un punto negó en medio del todo y de la nada. Estoy rendida y no puedo más continuar, quiero detenerme y lo hago, quiero gritar pero no puedo, quiero encontrarte y no te siento, quiero mirar y lo consigo; deseo,… sólo deseo pero pareciera que mis pensamientos se han fugado y la noche comienza a caer, en lo alto, una diminuta luz se asoma, ¡es la luna! Y comienza a tomar su forma en el manto estelar, comienza a verse majestuosa, enorme y brillosa. El frío comienza a sentirse, fuerte, tanto que mi piel se congela ya no la siento más, siento que se parte, se resquebraja, como una rosa bañada en una fuerte cascada y que por la fuerza del agua sus pétalos comienzan a caer rendidos; desfallezco.

He despertado (o eso parece, no sé cuánto tiempo ha pasado), me siento perdida y sin sentido, no sé dónde estoy, es más ni siquiera sé si en realidad he despertado, mi mirada se encuentra perdida y fija en algún punto de lo que me rodea y mis pensamientos vagos se concentran en uno sólo, espero estar más cerca de donde estás tú para poder llegar más a prisa hasta mi incierto futuro en “la tierra”. 
Dicen que los ángeles lloran cuando las almas deben encontrar la luz pero ¿quién llorará cuando un alma ahogada en la oscuridad encuentra tus pasos y se unen a ellos? Escucho el chillido de aves y su gorgoteo en el agua, ¿estaré cerca de un lago? De ser así, quiero beber de aquella agua y embriagarme de “la vida” que de ella llega, quiero encontrarme nuevamente y sentirme otra vez viva. Todo se oscurece y un dolor en el pecho me invade, pierdo lentamente la vista y veo todo gris, siento cada vez más pesado mi cuerpo y en medio de la nieve siento mi cuerpo hundirse y poco a poco pierdo toda fuerza y mi alma comienza a escapar.

En medio de mi agonía aún puedo escuchar cómo las aves continúan con su canto y cómo el lago continua con su fluir, se oyen pequeños animalillos pasar y juguetear en medio de la blancura de la nieve, se percatan de mi presencia y me rodean cuál si fuera un trozo de carne en un punto exacto a devorar pero ven que mínimamente vivo, reaccionan, corren y alejan, siento una gran soledad que por extraño que parezca, pareciera que la siento por una enésima vez; una extraña soledad que vuelve a invadir mi cuerpo y mis pensamientos, escucho una serie de sinsajos que en medio del todo se disuelven; en mi pecho siento un estruendo que se siente como si una estaca se incrustara deliberadamente en mí, algo se oprime, algo más bien comienza a estallar, me falta la respiración y lo que antes era gris, comienza a oscurecer un tono más; los colores negros y grises comienzan a jugar frente a mí, una broma de mal gusto a mi lienzo. Es mi imaginación o ¿es qué a lo lejos escucho melodías tristes y melancólicas acompañadas con finos acordes de violines? O será más bien que ¿ya ha terminado mi existencia en este racimo de lienzo y melodía? Es esta música que tenue escucho por la despedida que las notas y los pinceles me hacen.

Pronto las pinceladas se vuelven más delgadas, tanto que las líneas que marcan parecieran los finos cabellos de la cola de los más finos caballos. También en conjunto se oyen las vibraciones más y más finas que las cuerdas del Stradivarius pueden entonar. El lienzo, la melodía, el todo, comienzan a conjugarse y provocan que mi mirada se quede estática en algún punto del lago, un punto que apenas refleja a la majestuosa luna; vagos recuerdos de las cosas que en el pasado hice comienzan a venir a mi mente a invadir mis pensamientos y a adueñarse de lo que algunos llaman sentimientos. Recuerdo el lago en el que de niña te conocí donde jugábamos y donde te perdí; en donde volví a encontrarte y el coraje de haberte perdido ocasión no que ese lago fuera el testigo de donde te asesiné, eras mío o de nadie solo eso pensé… Recuerdo todos esos hermosos paisajes de verdes tan finos y líneas tan definidas, de sonidos claros y del lago su cantar. Recuerdo todas esas aves por las que moría de envidia por gozar de una voz angelical; recuerdo a todos aquellos niños que se burlaron de mi pobreza  y que de igual forma asesiné; recuerdo aquellas veces en que mi cuerpo fue tomado por hombres sin crepúsculos y sus cuerpos yacientes entintados de sangre porque yo los asesiné;  recuerdo a mis padres que por no verlos sufrir en el frío invierno en que no teníamos que comer, asesiné… Recuerdo a mi némesis y cómo por poco fallezco en manos de él y que por fortuna actué primero y no lo deje hacer. Recuerdo el día de ayer, cuando salí de la choza donde habitaba, caminé por la blanca nieve mientras observaba cada vereda que marcaba tu oscuridad, sé que me encontré siguiéndola y ahora me encuentro aquí, con un dolor insoportable y con deseos de ir junto a ti. Si antes procuré evadirte, sin deseos de encontrarte, ahora el estar sobre este fino lecho blanco y arrullada por el agua, el verte y estar a tu lado se ha convertido en mi mayor deseo; deseo sentir ya la frialdad de tu mirada, el inexistente calor de tu cuerpo mientras que el lienzo blanco, se transforma en rojo, rojo intenso color de mi infierno y las melodías tristes en quejidos, quejidos de los que a mi mano murieron...

Un poco de mi

Mi foto
La vida es algo que a todos se nos ha consedido, aunque jamas se valora, la vida para mi es un obsequio, un humano para un no humano, interesante forma que tengo de ver esta situación;muero y ahora vivo, me engrandesco con tu vida y vivo porque de tu sangre me alimento...