Capítulo II. Comienzo de siglos.PARTE I
-- Después de ser olvidados, con los siglos, volverán a surgir—
En medio de un clima totalmente húmedo, un lugar donde las selvas más húmedas y hermosas se expandían majestuosamente en algún sitio perdido de este mundo.
En medio de una esplendorosa civilización, llenos de conocimiento completamente enigmático, sobre astronomía, matemáticas y una exquisita cultura, una civilización jamás tocada por la maldad de los hombres blancos. Hombres sometidos en el temor a sus dios
es, dioses sanguinarios le luchas y batallas de conquista, pero también dioses poderosos que ofrecen las riquezas a los pueblos y a las tierras; y sin embargo, seres un eslabón inferior a los dioses, habitaban en la tierra, como los dueños y señores de todos aquellos poblados, como los superiores y capataces que dominaban sobre los humanos y que actuaban sobre voluntad propia y en mayor parte de las veces sin crepúsculos.
Bacum-toctem e Ixtec eran los dos gobernantes, ellos administraban todas las riquezas y persuadían los sacrificios a “los dioses”. El pueblo por temor a perder sus cosechas y todos los recursos, satisfacía los caprichos de los gobernantes para evitar el supuesto enojo de los Dioses. Todos crecían, pasaban generaciones, nacimientos y defunciones se registraban día a día, nuevos sacrificios, batallas territoriales iban y venían, la cultura crecía cada vez más hasta convertirse en una de las culturas más ricas y poderosas de la actual América. Casi 500 años antes de la era actual brindaban buenos frutos, todo cambiaba, pero lo increíble era que los gobernantes seguían igual, no cambiaban en lo absoluto, se mantenían jóvenes, incluso el mismo pueblo especulaba en decir que ellos eran los Dioses a quienes rendían tributo y sacrificio, por eso jamás se les revelaron.
Se llegó el tiempo para los gobernantes para expandir su gobierno y así nombrar a nuevos miembros, Ixtec dio entonces a luz a una bella niña a la que llamó Ixquic que significa sangre. En los primeros años de la vida de Ixquic, sus padres le mostraron cómo gobernar, a la edad de 10 años, su padre Bacum, le enseñó la verdad sobre su poder sobre el pueblo.
--Bacum-toctem e Ixtec hace siglos fueron exiliados en aquellas tierras por una diosa de nombre Sekhmet, por habérseles comprobado alta traición al tipo de seres que la diosa creo al otro lado del mundo, la sanguinaria diosa los nombró malkavian a aquellos dos que traicionaron sin remordimiento a dichos seres de oscuridad y los desterró. Era entonces que Bacum-toctem e Ixtec, su mujer fueron descendientes de las majestuosas creaciones de Sekhmet y que ahora habitaban en un “mundo” que aún no era descubierto y al ver a una civilización sin orden, estos dos seres decidieron mezclarse y llegar al poder manifestándose como los gobernantes y más tarde posibles dioses nombrados así por el mismo pueblo. –
Fue entonces esta la verdad de Bacum revelo a su hija y ahora era entonces el momento para enseñarle todas sus habilidades. Ixquic comenzó un arduo entrenamiento, desarrollo talentos tan finos como las artes, la astronomía, las matemáticas y una excelente formación en la guerra, se convirtió en una fuerte joven que a 420 años antes de nuestra era, se convirtió en la princesa heredera de gran belleza y poder de toda esa civilización que habitaba en medio de la selva. Pera esta joven no logró calmar su sed de sangre que se ofrecía durante los sacrificios; para ella no era suficiente y debía buscar un poco más así que en medio de todo enloqueció, comenzó ahora a cazar en secreto para satisfacer su necesidad, y los habitantes comenzaron de desatar temor, que sin saber quién era el causante de las desapariciones y muertes de algunos, lo atribuyeron a algún demonio que se encontraría seguramente disgustado por el servicio brindado a los “dioses” y no a él.
Los padres de Ixquic la reprendieron, la encerraron en uno de los calabozos debajo del establecimiento real, pero aun así sabían que nada podrían hacer contra aquella naturaleza, la liberaron pero continuaron con los sacrificios.
No debió pasar tanto tiempo e Ixtec de pronto volvió a sentir esa necesidad que exigía su naturaleza traicionante; se enamoró de uno de los sirvientes del templo principal de la ciudad, desarrolló amores y se entregó a él cuantas veces le fue posible. Él siendo un hombre sencillo que trabajaba en el templo para poder llevar alimento a su familia en alguna de las aldeas más próximas. Él, llamado Xacub, desconocía como toda la ciudad la naturaleza de los gobernantes, pero cuando Ixtec se le entregó, estuvo a punto de huir despavorido y temeroso, jamás creyó lo que sus ojos le revelaban, un ser totalmente distinto a un humano de colmillos fuertes y de fuerza incomparable, y sin embargo un cuerpo que elevaría sus sentidos hasta llevarlo a la locura. Xacub no huyó y por ende Ixtec le ofreció riqueza y vida, lo mordió con esa poderosa mandíbula, no lo mató, pero por ley para no matarlo, le dio a beber de su sangre pura y real y en un impuro le convirtió.
Bacum-toctem comenzaba a sospechar de las repentinas desapariciones de su mujer; en algunas veces veía en silencio loas sospechosos encuentros de Ixtec y Xacub, sin embargo no mencionó nada pues amaba a su mujer. Pero aquellos amores comenzaron a traer consigo inconvenientes, el más evidente, Ixtec quedó en cinta, su hija se dio cuenta de todo aquello y llena de furia porque un impuro supiera su origen y peor aún un impuro estuviera enredado con su madre y el deshonor que ello significaba para su familia, asesinó a sangre fría a aquel Xacub, frente a su madre y en medio de la corte de su familia. Esto ocurrió, en medio de una batalla territorial en la que su padre se encontraba y no había forma de que se enterara, pero evidentemente, su regreso a la ciudad ya era esperado por los de la corte y en forma especial por Ixquic.

