
Reinaba incansable en su reino nocturno junto al manto celestial, la dama más hermosa que jamás conoció la eternidad, los bosques se regían por su luz, la oscuridad ante ella se inclinaba, los animales tributo le rendían al caer la noche. Toda ella, una admirable señora nocturna que perpetuaba por encima de todo.
Todas las noches los lagos agradecían servirle de espejo, pues su reflejo inconfundible teñía de plata sus aguas. Los animales del bosque temían que al ir y beber de las aguas del lago, ese hermoso reflejo pudieran desvanecer. Todas las noches era una maravillosa dicha en todos los bosques por ver a aquella hermosísima dama plateada aparecer.
Pero entre tanto embrollo causado por su belleza, un valiente aventurero al bosque se adentró y con el sonido de sus pasos ha roto el silencio armonioso del lugar y a gritos a la bella dama comienza a llamar, la busca, corre a su encuentro y, al estar frente a ella, la admira y se llena de su belleza sin igual, la desea y añora hacerla suya, con sus bellos y azules ojos desnuda la luz de su brillo, se encuentra extasiado por tanta delicadeza y elegancia. Teme por que llegue el día y vea como su nueva amada desaparece, desea ir y fundirse con ella, desaparecer juntos al alba y volver a reunirse al caer la noche y con el baile de sus amores cautivar una vez más el tan sutil bosque.
Todo ha caído, y los cristales frágiles del rocío matinal comienzas a posarse en las hojas de los árboles, refrescando el calor causado por los amores de la dama y el aventurero, el día transcurre lento y el sol baña con sus rayos el lago, las suaves melodías del viento se dejan escuchar y las aves las acompañan con trinos de belleza sin igual, esperan la caída del manto nocturno y volver a ver a su hermosa dama. La noche temerosa comienza a caer, a lo lejos sobre la montaña se ve, un hombre danzando sobre una hoguera y un silencio cómplice se rompe tras los cantos impetuosos de aquel ser, invocando en nombre de las estrellas a quien le permita ser no un hombre si no aquel manto que cuida cada noche de su amada plateada, desea convertirse en el guarda espaldas de aquella dama, desea ser con ella los reyes de la oscuridad, corta su pecho y su sangre comienza a bajar, montaña abajo hasta al lago llegar, se funde en las tranquilas aguas que poco a poco de carmín se comienzan a teñir.
Un sutil ritual, invocando su vida para entregar al Dios que lo convierta en parte del cielo celestial.Canta, danza, mueve su cuerpo hasta la eternidad, un vals interpretado por los sonidos de la oscuridad, hermoso cual cristal, diamantes en la oscuridad comienzan a brillar, su ritual a terminado.
A lo lejos comienza a asomar, su hermosa dama que ahora junto a él la noche gobernarán, las estrellas ahora se re acomodan y se inclinan ante tanto amor pasional, forman los arcos de tan sublime pasión, las aves rompen su silencio para rendirse en sus trinos ante la felicidad de la luna, y el ritual de un hombre que de ella se enamoró.

