junio 24, 2012

Nacimiento de un súcubo

Buenas noches caballero de sombras nocturnas que vuestro ser esconde bajo las sábanas blancas de las nubes y las estrellas, jinete de sueños y cabalgador del futuro, os desprende tu alma y sueño profundo, reavive pues con vuestro saludo a aquella alma que de tu cuerpo yace en forma creciente y, con tu ser íncubo aprende el cuerpo de esta tu fiel y silenciosa sirviente.

Despliega tus alas o fiel demonio de la noche, oscuro ángel nocturno, oscuro seductor y del más fino placer provocador. Cubre con tus alas mi cuerpo frío y solitario que solo por ti se encuentra esperando, inunda con tu esencia mi yaciente corazón. Alberga entonces entre tus garras, mis pálidas mejillas y dales color con tus provocativas caricias, despierta el libio de mi cuerpo, elévame con tu aliento. No te detengas y has con tu cuerpo el movimiento, aquel que con su ritmo, me lleve hasta el infierno. ¡Oh, mi fiel Rauel! Sedúceme así, cada vez más, profundamente, llena mi cuerpo y mi mente con tu maravilloso placer, quítame todos los prejuicios y muéstrame el camino que me conduce a la existencia de este excitante placer. Lléname de tu existencia y hazme tuya esta vez. Poza entonces tu oscura presencia en mi inmóvil cuerpo…

*Tomaré tu cuerpo hasta llevarlo a todos los placeres humanos mientras la brisa nocturna te cubre y humedece cada centímetro de tu piel. Cierro tus ojos con un suave desgarre de mis garras, oh dulce carmín que de acción brota. Desgarro tus ropas de seda roja, se asoman tus senos y los comienzo a besar mientras mi boca se deleita, comienzo mis brazos a bajar, acaricio, juego y con una breve exhalación tuya se que estas lista. Penetro y muevo, tu cuerpo es mío. Los prejuicios en ti he borrado y coperas conmigo. Tomos tus piernas y las muevo a mi merced, se que mueres por en mis alas permanecer, te encuentras bajo mi hechizo, bajo mi poder.
El tiempo se agota, la luna comienza a desaparecer. Tu cuerpo inmóvil y pálido provoca aún más mi lujuria, no me quiero retirar pero la luna se oculta y el amanecer comienza a asomar. El infierno se visualiza deposito mi esencia dentro de ti; tus ojos se abren y con la mirada me pides te lleve junto a mí, busco mi daga y con mirada malévola la incrusto en tu pecho, tu respiración se corta, la sangre fluye, tu blanco cuerpo se tiñe carmín, es hora de irme pero antes extraigo tu corazón y lo devoro rápidamente. Me quedan breves segundos y a petición tuya soplo en el agujero que ha quedado en tu pecho y digo: Nos vemos luego.
El primer rayo de luz del sol entra por tu ventana y con la última gota de rocío matinal, desaparezco, entrada la noche te volveré a visitar.*

Dichoso el cuerpo que por la noche devoraste demonio infernal que con tu visita me llevaste al infierno llena del placer carnal. Mi cuerpo exaltado está, mi respiración es fuerte, mi visión se nubla, no siento mi sangre fluir; el día avanza y conforme la noche se aproxima, me siento mejor.
Ha caído la noche, la primera estrella se deja asomar, la luna aparece. En mi habitación me encuentro en el rincón mas oscuro; miro hacia la ventana y ahí nuevamente estas tu, mi cuerpo se estremece y me encuentro maravillada, me tiendes tu mano para que la coja y te siga, me regalas una rosa negra, la tomo y con sus espinas un dedo pincha y una gota de un líquido oscuro se ve salir; lo limpio con mi lengua, exquisito sabor, busco tus labios y lo comparto, no dices nada, me tomas por la cintura, la tierra se abre y nos lanzamos al vacío. En plena caída mi espalda se abre y brotan un par de alas infernales iguales a las tuyas y juntos volamos a nuestro sitio en el infierno.

Mi amado Rauel, tu sirviente esta aquí, muéstrame entonces los misterios de tu cuerpo íncubo y hazme tu contraparte para así juntos gobernar en los demoniacos juegos del placer. Piel carmín y sangre oscura, en el calor del infierno ambas se conjugan, dueños del placer en medio de la oscuridad.

junio 22, 2012

Rosa Roja

Caminando sin rumbo, hermoso paisaje nocturno, mi mirada cristalina te aprecia rogando poderte por siempre mirar; clima delirante, con lágrimas del cielo, cubren mi cuerpo cuál vaga caminante... Interna en el bosque, las sombras me rodean, lúgubre estancia, tu sombra en un lago refleja y tiembla.

Un ave canta, se estremece mi piel, el frío me invade; mis manos te llaman, ¡Te anhelan a gritos! Dulce ser oscuro, demonio seductor, hechízame con tu voz, oh oscura luz de cazador; depredador de la vida, reclamador de la muerte: Recita aquel poema, arrúllame con tus acordes mortales, que se asemejan y se escuchan para un ser inmenso. Toma aquella roca, que se encuentra bajo tus pies; dentro del lago, frío y helado, arrójala a mi pecho, que todo vuelva a ser igual que ayer. Has recorrer mi vida en un breve instante y que llegue a mi el final. Pronuncia tu firme sentencia a esta tu fiel sirviente, castiga todos mis pecados y ahógalos sobre tu manto.

Me encuentro sola, desesperada, triste y desolada, tu voz se ha ido...No encuentro a nadie que llore conmigo, solo una rosa blanca que con su aroma me conduce al olvido...Miradas oscuras y acechadoras, temblorosas pero tenebrosas, se ocultan en las sombras del bosque, sombrío...He perdido esperanzas, ya no existe más el temor, un fúnebre canto me acompaña en este dolor. Mírame, acaríciame, solo una vez más, déjame buscarte y abrazarte para toda la eternidad.
Oh dulce muerte que esta noche en medio del bosque me has venido a encontrar, a reclamar con tu poder mi vida y llevarla al olvido por toda la eternidad, abrázame con tu mando y permíteme morir en paz. Mi vista se nubla a causa de la sutil bruma de las lágrimas del cielo; los colores se pierden, la respiración se corta, no huelo más la humedad del bosque, el dolor se hace profundo, en mi pecho... La roca que arrojaste dio en el centro del corazón, las arterias se han roto y como fuentes intranquilas, mi sangre han hecho brotar... Gemir y suspirar, un último paso, a tus pies deseo quedar, como fiel sirviente de la eterna oscuridad.

Expiraré por vez última mientras mi alma llora por verte partir. Mi alma llora, pues el bosque oscuro es, no hay luz de tu existencia, ya no existe mi ser... Mi alma llora, pues la rosa pierde su aroma y se cubre con el fétido olor de un cuerpo en plena descomposición... Mi alma llora pues la tristeza se apoderó de mí y las miradas se incrustaron en ella y la han hecho morir...
Has desaparecido, por entre la bruma tu silueta se ha ido, el claro de la luna se deja asomar y sólo un frágil color permite reflejar, mi rosa blanca perdió su esencia, con mi sangre se ha teñido y caído de mis manos para depositarse en el lago, ahora contaminado de la sangre impura, roja y fétida...
Me encuentro sola, y desolada, tu cuerpo y voz se han ido...No encuentro a nadie que llore por mi, solo una rosa roja que con su aroma me conduce al olvido...

Un poco de mi

Mi foto
La vida es algo que a todos se nos ha consedido, aunque jamas se valora, la vida para mi es un obsequio, un humano para un no humano, interesante forma que tengo de ver esta situación;muero y ahora vivo, me engrandesco con tu vida y vivo porque de tu sangre me alimento...