diciembre 30, 2014

Quejas del viejo

Cuanto más pasa la vida, y comenzamos a creer que los años pesan sobre la espalda fuerte y erguida que creíamos tener, es ese el momento cuando  comenzamos a reflexionar y a meditar sobre lo que hemos realizado y lo que no.

Mientras pensaba en lo sucedido este año, a lo lejos escuché la voz anciana, cansada y molesta de un hombre, le pregunté el porqué de sus enojos y dicho viejo comenzó:

-- Mi pequeña amiga, todo el dolor que en mi siento es como si todas y cada una de mis articulaciones se estuvieran rompiendo y sin embargo aún sigo aquí, en este frío invierno, con mi pelo cano, con la piel marchita y con cada segundo de mi vida contado incluso con los dedos de la mano. He procurado dejar un mundo donde los que me siguen lo puedan disfrutar aun a pesar de todos los senderos erróneos que a veces el hombre toma, todos esos errores... porque me asfixian todos los malos entendimientos y esas divisiones que ocasionan dichos malos entendidos. 
Me duele todo el dolor causado por las guerras, ¿en qué parte de la historia el hombre ha dejado de ser hombre y se manifiesta como un ser metálico sin sentimientos? Al voltear a ver todo lo recorrido dejé de ver el punto en que se sembraban bondades y solo vi como se recogían discordias. Yo siempre creí en las personas que antes de recibir nada a cambio lo entregan todo, gente que antes que maldecir prefería amar.
Hoy es mi última noche en esta tierra, vengo ya cansado y abrumado, soporto ante mis hombros el peso de un equipaje cargado de fechas, el peso de todo un ciclo. Quisiera hablarte de toda la impresión de lo que en mi ha pasado, pero no sé si me queda tiempo.

A punto casi de irme, recuerdo aquellas matanzas por el poder, donde gente inocente falleció a manos de los insensibles. Vuelvo a sentir esa tristeza que la pobreza en las personas causa. Ven en el agua el reflejo de un cielo rojo bañado de odio, donde ya no existe el perdón.
Escucho a muchas personas hablar de paz, amor y felicidad, pero ¿cómo pueden exigir tanto si ellos mismo no hacen nada por cambiar?. Piden dinero, a costa de ver más pobre al que ya de por si es pobre. Piden salud pero no saben cuidarse, no saben respetar su cuerpo. Deseos vanos, deseos que solo requieren de la insensatez de unos cuantos. ¿Dónde ha quedado lo espiritual, lo mágico y milagroso?

Entonces me atreví a hablar: ¿qué hay de todo aquello que con el paso en este mundo has conseguido ver? y el anciano tras una pausa, virar hacia atrás y con un nuevo semblante me respondió:


-- Antes de reunirme con mis compañeros, allá dónde los siglos descansan y pasan desapercibidos, allá donde los tiempos se hacen remotos y solo existen cansados los años. Escuché tus pensamientos y me detuve justo en ese momento, ahora que lo pienso, me di cuenta de que he caminado lentamente por entre cada una de las cuatro estaciones aprendiendo de ellas y llevándome hermosas fotografías. Los contrastes que a los hombres y al mundo les dejaron. Supe de alegrías y supe de esperanzas durante la primavera y ello me motivó a llenarlo todo de bellas flores y de los cantos más exquisitos de aves preciosas, para reconstruir los nidos familiares y dar alojo a la ilusión. Después existieron momentos en los que las primeras lluvias refrescaban esas bellas y tibias noches de verano, dónde los amores se expandían más allá de solo sueños. Vi entonces cuando llegó el otoño y dicha estación me permitió llenar de oro los montes y cada una de las ramas verdes que la primavera y el verano habían dejado. Y poco a poco y sin más, estoy aquí parado en esta bella noche de invierno, como he dicho ya, con el tiempo contado.


El viejo exhalo y tras volver a mi realidad, 5, 4, 3... una cuenta regresiva, mi charla con el viejo era la charla que me haría reflexionar sobre lo que ha pasado en este año. El viejo abrió paso al que nacía, tierno y esperanzado, con propósitos por delante y 365 días más antes de morir. El viejo antes de irse me dijo: Siembra esperanza y cosecha satisfacción, no busques lo imposible más llena el corazón. Goza de la vida y da lo mejor de ti, y lo más importante... se feliz.

FELIZ Y PRÓSPERO AÑO...

(Basado en el relato original de Fernándo Ramírez Olace)

noviembre 24, 2014

El príncipe

I

El miedo se vuelve a apoderar, de esa tu alma que comienza a caer y se oculta entre las sábanas satinadas o aterciopeladas, todo se desaparece, se nubla, se enturbia cada gota de esa felicidad con la suciedad de la duda y el temor.
El alma hace ya tiempo que ha muerto, tenéis miedo de volver y sentir, ¿Quién os obliga a amar, presa de la tortura y el dolor?; ¿quién os atormenta, por qué? No quiero confundiros, no quiero apresaros de la triste realidad.

¿Cuántas veces os hemos visto caminar, tomados de las manos como amantes dignos de las sombras de los árboles que paso a paso os acompañaron? En cuántas de aquellas ocasiones, vuestra mirada y la mía se han conjugado en el fuego del calor y del deseo.

Suaves y tristes piezas, encaminan la tormenta que se avecina, me siento atormentado, al pensar que jamás volverás, no sé si regresar o surgir nuevamente del infierno y renacer por vos, me siento encadenado en la oscura prisión; ¡siente lo que yo viví, siente lo que yo sufrí!... Amaros es todo para mí, es como encontrar el cielo y perderos en el infierno, juntos los dos a la vez; os deseo ser el esclavo y guardián, olvidar mi nobleza y resguardar cada centímetro de vuestra suave y fría piel.

Mis palabras solo son un resoplo de verdad, no tengo ya mas que dar; he sentido como esa luz que os rodeaba se apagaba. Deja de llorar y perderos en la esperanza de vivir, que os aguarda un profundo dolor. Las lágrimas rasgan la piel...¡toca, desgarra, canta, provocadme! Hacedme vibrar con esas notas que los demonios os permiten tocar; porque solo los demonios seducen y sus voces penetran tan despiadadamente hasta que sus salivas surcan sus bocas y provocan los más oscuros deseos.

Quiero encontraros solo una vez más, abrir mis alas que volvieron a crecer y ante vuestra presencia, arrancarlas, tal y como lo hicisteis vos, cuando partisteis en mente mientras vuestro cuerpo se ofrecía a mí.
Volvamos pues a la orilla del lago, que en tiempos remotos con sus aguas nos cubrió. Sentiréis como tu cuerpo desnudo se inunda del deseo y solo déjate llevar. ¡Niega la vida por amar! Sentís ese sonido ensordecedor de cuerdas que irrumpen el silencio nocturno, fúnebres notas que se funden en el fulgor de vuestra mirada; elevada, perdida y confundida en el lecho del príncipe, que una vez deseasteis conquistar.

Poneros de pie a la orilla del lago, esperad a que la noche os cubra; os trozad las cadenas que os atan a ese sueño; desnuda tus pensamientos, que solo la luna cubra esa desnudez carnal pero que despeje tu mente; que en medio de las caóticas tinieblas, se abra paso la serena luz de luna... el lago, vos y ella, magnífica trinidad.

¡Se ha terminado! Vuestra indiferencia y vuestro rechazo, vuestro temor y vuestra triste realidad os han alcanzado, por mí dejasteis de soñar... vida mía, dejad de llorar, dejad de soñar... dejad de vivir y encontraros conmigo en la eternidad.

¡Que la sangre hierva! Del príncipe que ha muerto y que renace en el demonio que con vuestra sangre y odio habéis creado...


II

Tu humanidad se ha terminado, todo se nubla y es cambiante, las fantasías que te mantenían en pie se evaporan como gases inestables en climas inhóspitos.

Tus virtudes, todo un ramillete de flores que llenaban mi alma a cada momento en que tu simple presencia llenaba el espacio. Pero todo terminó. Tu voz quebrantó mi alma, tus versos perdieron calor, tus caricias golpeaban cada vez mas fuerte y mataron mi ilusión. Aquella ilusión que creé en la cima y que de la nada cayó.

Mi cuerpo se entregaba a ti, lleno; pero mis pensamientos flotaban en brazos de quien me ha acogido y refugiado, alejándome de la realidad. ¿Es posible anhelar la vida a costa de la tristeza que se funde cada vez más en el alma? Sin decir más, viro y me alejo. Mis palabras se las lleva el viento y pierden ese pequeño resoplo de la humildad y la vitalidad.

Tu me has obligado a carecer, de todo aquello que solo el querer ofrece. Hoy podrás ver y quizá recordar todos los momentos en que cada día no era como los demás, esos días en que me mostrabas dónde terminaba el mar y dónde las aves perdían las alas y jamás volvían a volar. Recordarás cuando el universo nos cubría y llenaba el corazón. Volverán tus pensamientos a los lugares donde las estaciones cambiaban a cada momento. Donde la evolución de los pasos pintaban de verde lo que ahora se ha ennegrecido.
Es ahora evidente, dos gotas una de mar y otra de aceite, jamás estarán unidas; tus ojos azules, mi piel canela, tu, un alma que goza de riquezas, oro y plata a tu merced, sin en cambio mi única riqueza, al ver la luz de la luna filtrarse entre tus negros cabellos. No logro evitar el destino que nos separa, no consigo esquivar el golpe sonoro de tu rechazo.

Estoy por irme, pero me ata la suavidad de tu piel, me detengo y vuelvo a ti. ¿Recuerdas el lago?, me preguntas; y cómo olvidar si en ese lugar me entregué a ti por vez primera. Me pides que retornemos a aquel lugar. Te sigo pero a pocos pasos por detrás de ti, tu mirada me aterra y no sé por qué es mi temor ¡tiemblo!. Jamás había sentido tanto miedo de la oscuridad que alberga este lugar, en el cielo no hay luna ni estrellas brillar.
Hemos llegado al lago y con voz determinante me pides entrar en el, no me queda más que obedecer. Mi mirada se encuentra perdida pero en medio de mis pensamientos un arpa suave y triste comienza a entonar una melodía tan triste, tanto que,... mis lágrimas comienzan a rodar por mis mejillas hasta mojar mi pecho y llegar por fin a unirse con el lago. Enfoco un poco la mirada y la fijo en el azul de la tuya. Ha perdido su color. Perdió la suavidad de un "te quiero" y la realeza del príncipe que alguna vez te creí. Ahora lo entiendo.

Dicen que existen miradas que matan, también el odio lo hace y sin duda tu lo manejas muy bien. De tu cuerpo surgen alas que arrancas con vil fiereza, tu rostro se tenza y al momento te abalanzas sobre mí. ¡Duele!

Como si alguien las llamara, docenas de aves negras surcan el cielo y ennegrecen aún mas de lo que ya de por si aterraba. Preludian un fatal descenso. Fallezco justo en el intento por abrir los labios y decir "te amo", las palabras quedan a flote y mientras mi mirada se nubla, la luna y las estrellas hacen su aparición. Tu sombra, transforma una fina silueta en un cuerpo fuerte y atroz; frío y ajeno al que yo conocí.

El lago comienza a tornarse color carmín, un tono perfecto que permite visualizar que el dulce príncipe ya no esta y que ha sido devorado por el demonio que la vida me ha quitado. El pecho duele, y la respiración termina...

III
El cantar del cuervo

Mi dulce caballero, que de vuestra voz he escuchado
las palabras divinas que encierran el "te amo";
descansa y duerme acompañado de la suave briza
que mi abrazo lleva hasta tu lado...

En tanto a tu descanso, la espada que atravesó vuestro corazón,
descansa inerte y misteriosa, solitaria y sin brillo;
fría, muy fría por el lecho del olvido.
Duele y surca ríos de sangre al compás de un ultimo suspiro.

Vuestro cuerpo se apaga y solitario queda
al acecho de los cuervos que tus dulces ojos extraen de sus cavidades.
Es el castigo por tus actos, un cuervo satisface su hambre
mientras que tu realeza de príncipe devora.


julio 15, 2014

Y nuevamente me olvidé de ti

Porque cuando estaba con él recordé qué es amar,
cuando me abrazó, volví a sentir calor;
mientras me besaba, el cosquilleo en mi alma creció,
porque cuando me dijo "te amo" yo lo correspondí.

Por unos momentos me olvidé de ti;
porque en esos breves instantes no supe ni de mí,
no recordé dónde estaba ni a dónde fui
sentía la conciencia inerte y la culpa no reconocí.

Cuando sus detalles despuntaron lo que tu decías sentir,
cuando sus rosas subsistieron vivas dentro de mí,
cuando sus besos se forjaron más apasionados;
y sin reprimir, ... yo me olvidé de ti.

Entre besos y abrazos, su pasión se acumuló,
olvidé qué es el miedo, qué es el dolor;
recordé qué es dicha, qué es el amor.
Entre sus brazos, por mucho yo sentí protección.

Como suave algodón, su pecho por las noches me recibió.
Como satín sus palabras acurrucaron todo mi sentir.
Como finos hilos de oro sus miradas se clavaban en mí;
como no fuiste tú conmigo, él hizo que me olvidara de ti.

En medio de la penumbra, él iluminó mi camino,
en medio del camino pedregoso, él cargó conmigo,
entre la tormenta del sufrimiento, él supo consolarme,
y con solo besarme, me devolvió a la luz.

Con un "esta bien", me devolvió una sonrisa;
con un "te quiero", una ilusión;
con un "te extraño", una dicha de ser pretendida;
y con un "te amo", reconocí la dicha en medio de la soledad.

Porque contigo poco a poco olvidé amar,
me sumergí en un mundo desolado y sin mirar más allá,
subsistía en un mundo dónde la monotonía se hacía esperar;
como si un cuerpo vacío vagara en el mar.

Intentaste reprimir mis deseos y lo conseguiste;
él simplemente me dejó ser yo misma.
Me detuviste al levantar vuelo entre lo que yo quería;
él sólo extendió sus brazos, por si yo caía.

Prometiste que tus pensamientos serían por mí;
él solo de mis pensamientos jamás se olvidó.
Dijiste que el tiempo nos alcanzaría juntos;
él hizo que el tiempo juntos valiera más que nada en el mundo.

Porqué él me ayudó a extender mis rotas alas,
porqué se entregó a mí y yo a él sin condición,
porqué él me atendió en la noche mientras lloraba...

Nuevamente me olvidé de ti,
cuándo él de la mano, caminó junto a mí.

Dedicado a una persona especial, a la que recientemente solo no dejo de pensar, una persona con la que deseo estar, y encontrar con ella un grano de felicidad...

junio 11, 2014

Cuando el dolor susurra

Fuimos humanos, cuando nuestras manos se entrelazaron;
fuimos humanos, cuando una suave risa nos llevó a lo insospechable;
fuimos humanos, cuando nuestras miradas se cruzaron;
fuimos humanos, cuando la luz del día cubrió nuestro ser.

Fuimos naturaleza, cuando las aguas se engalanaron con el resplandor de la luna;
fuimos naturaleza, cuando tus lágrimas dentro, en mi pecho se fundían;
fuimos naturaleza, cuando nuestros cuerpos emanaban un calor sobrenatural,
fuimos naturaleza, cuando la oscuridad de la noche nuestras raíces derribó.

Las cambiantes estaciones nos refugian entre sus lazos,
nos funden como gotas de agua en el mar, como el rayo de sol entre las selvas,
nos hechizan bajo los signos de fuego y agua, de aire y tierra.
No existimos humanos, no somos de ser natural.

Somos voces apagadas por el sonido de los manantiales,
somos pasos torpes opacados por los senderos nocturnos,
somos notas distantes y confusas para el músico celestial;
somos llanto de los ángeles que mueren por ver nuestra maldad.

Somos el rayo de la luna que se perdió en la gris ciudad;
somos el tiempo que se perdió en medio de las dunas de nuestra soledad.
Somos aquellas miradas que se quedaron en el olvido,
somos los pequeños sollozos del niño que perdió su entera fidelidad.

Entre alegrías y llanto, llenos de ambigüedad.
Encontramos odio y violencia en lo que antes solíamos amor llamar;
partimos la candente llama de la dicha cuando el dolor nos llenó;
ahora que todo esta por terminar, sentimos el frágil lamento de vivir.

Cuando el dolor susurra, nos damos cuenta de que el fin está cerca,
sentimos que no podemos más y los remordimientos comienzan a llegar.
Cuando el dolor susurra, todo duerme y volvemos a retornar,
a regresar ese tiempo, esas risas, esas lágrimas que supriman la ansiedad.

El amor nos llevará, a lugares donde el tiempo supone solo ilusión,
donde todo el dolor se apaga con las notas titilantes del sol.
La eternidad comienza y todo guarda silencio, guarda el dolor.
Miraremos al interior y nos hemos de hallar, de encontrar.

Cuando el dolor susurra; fuimos humanos, fuimos naturaleza,
fuimos fundidos en el agua, en el sol, en las selvas.
Cuando el dolor susurra; somos voces, somos pasos, somos notas.
Cuando el dolor susurra; es tiempo de descansar...

junio 04, 2014

Paz interior (Festival "La Paz" 2014)


El cielo ennegrecido y sin estrellas,
el firmamentos plasmado de un negro pasado
de guerras sin fin.

Saber, que con las batallas
todo se pierde y nada se gana;
sentir, que la voz inocente
entre las bombas se apaga.

¡Reconocer los errores y mirar
hacia un nuevo mañana!

Mensajeros de paz, los ángeles son;
cruzan montañas, renuevan el corazón.
Hoy teme aquella bomba que hizo,
a la fe que deshizo la espera por fin.

Admirar, todo lo bello que se creó por mí;
encontrar, esa fe que se sabía perdida.

Recordar la dicha, cuándo me fue dada la vida.
Ese instante cálido del cuerpo de un humano,
la fe, la esperanza y la alegría
de aquello que en el futuro encontraría.

El corazón late y una nueva estrella brota;
la luz del día se asoma,
un nuevo y excelso día se forma.

Cierro y abro los ojos,
la guerra era solo una pesadilla;
despierto de mi letargo,
las nubes despejan el cielo;
¡Y el cielo... vuelve a ser azul!


Un poco de mi

Mi foto
La vida es algo que a todos se nos ha consedido, aunque jamas se valora, la vida para mi es un obsequio, un humano para un no humano, interesante forma que tengo de ver esta situación;muero y ahora vivo, me engrandesco con tu vida y vivo porque de tu sangre me alimento...