El cielo ennegrecido y sin estrellas,
el firmamentos plasmado de un negro pasado
el firmamentos plasmado de un negro pasado
de guerras sin fin.
Saber, que con las batallas
todo se pierde y nada se gana;
sentir, que la voz inocente
entre las bombas se apaga.
¡Reconocer los errores y mirar
hacia un nuevo mañana!
Mensajeros de paz, los ángeles son;
cruzan montañas, renuevan el corazón.
Hoy teme aquella bomba que hizo,
a la fe que deshizo la espera por fin.
Admirar, todo lo bello que se creó por mí;
encontrar, esa fe que se sabía perdida.
Recordar la dicha, cuándo me fue dada la vida.
Ese instante cálido del cuerpo de un humano,
la fe, la esperanza y la alegría
de aquello que en el futuro encontraría.
El corazón late y una nueva estrella brota;
la luz del día se asoma,
un nuevo y excelso día se forma.
Cierro y abro los ojos,
la guerra era solo una pesadilla;
despierto de mi letargo,
las nubes despejan el cielo;
¡Y el cielo... vuelve a ser azul!


Dedicado a todos aquellos que por la guerra han perdido la fe y la esperanza de un mundo nuevo...
ResponderEliminarParticipación para la revista virtual "POETAS SIN FRONTERAS" para el festival LA PAZ 2014