Fuimos humanos, cuando nuestras manos se entrelazaron;
fuimos humanos, cuando una suave risa nos llevó a lo insospechable;
fuimos humanos, cuando nuestras miradas se cruzaron;
fuimos humanos, cuando la luz del día cubrió nuestro ser.
Fuimos naturaleza, cuando las aguas se engalanaron con el resplandor de la luna;
fuimos naturaleza, cuando tus lágrimas dentro, en mi pecho se fundían;
fuimos naturaleza, cuando nuestros cuerpos emanaban un calor sobrenatural,
fuimos naturaleza, cuando la oscuridad de la noche nuestras raíces derribó.
Las cambiantes estaciones nos refugian entre sus lazos,
nos funden como gotas de agua en el mar, como el rayo de sol entre las selvas,
nos hechizan bajo los signos de fuego y agua, de aire y tierra.
No existimos humanos, no somos de ser natural.
Somos voces apagadas por el sonido de los manantiales,
somos pasos torpes opacados por los senderos nocturnos,
somos notas distantes y confusas para el músico celestial;
somos llanto de los ángeles que mueren por ver nuestra maldad.
Somos el rayo de la luna que se perdió en la gris ciudad;
somos el tiempo que se perdió en medio de las dunas de nuestra soledad.
Somos aquellas miradas que se quedaron en el olvido,
somos los pequeños sollozos del niño que perdió su entera fidelidad.
Entre alegrías y llanto, llenos de ambigüedad.
Encontramos odio y violencia en lo que antes solíamos amor llamar;
partimos la candente llama de la dicha cuando el dolor nos llenó;
ahora que todo esta por terminar, sentimos el frágil lamento de vivir.
Cuando el dolor susurra, nos damos cuenta de que el fin está cerca,
sentimos que no podemos más y los remordimientos comienzan a llegar.
Cuando el dolor susurra, todo duerme y volvemos a retornar,
a regresar ese tiempo, esas risas, esas lágrimas que supriman la ansiedad.
El amor nos llevará, a lugares donde el tiempo supone solo ilusión,
donde todo el dolor se apaga con las notas titilantes del sol.
La eternidad comienza y todo guarda silencio, guarda el dolor.
Miraremos al interior y nos hemos de hallar, de encontrar.
Cuando el dolor susurra; fuimos humanos, fuimos naturaleza,
fuimos fundidos en el agua, en el sol, en las selvas.
Cuando el dolor susurra; somos voces, somos pasos, somos notas.


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