Cuanto más pasa la vida, y comenzamos a creer que los años pesan sobre la espalda fuerte y erguida que creíamos tener, es ese el momento cuando comenzamos a reflexionar y a meditar sobre lo que hemos realizado y lo que no.
Mientras pensaba en lo sucedido este año, a lo lejos escuché la voz anciana, cansada y molesta de un hombre, le pregunté el porqué de sus enojos y dicho viejo comenzó:
-- Mi pequeña amiga, todo el dolor que en mi siento es como si todas y cada una de mis articulaciones se estuvieran rompiendo y sin embargo aún sigo aquí, en este frío invierno, con mi pelo cano, con la piel marchita y con cada segundo de mi vida contado incluso con los dedos de la mano. He procurado dejar un mundo donde los que me siguen lo puedan disfrutar aun a pesar de todos los senderos erróneos que a veces el hombre toma, todos esos errores... porque me asfixian todos los malos entendimientos y esas divisiones que ocasionan dichos malos entendidos.
Me duele todo el dolor causado por las guerras, ¿en qué parte de la historia el hombre ha dejado de ser hombre y se manifiesta como un ser metálico sin sentimientos? Al voltear a ver todo lo recorrido dejé de ver el punto en que se sembraban bondades y solo vi como se recogían discordias. Yo siempre creí en las personas que antes de recibir nada a cambio lo entregan todo, gente que antes que maldecir prefería amar.
Hoy es mi última noche en esta tierra, vengo ya cansado y abrumado, soporto ante mis hombros el peso de un equipaje cargado de fechas, el peso de todo un ciclo. Quisiera hablarte de toda la impresión de lo que en mi ha pasado, pero no sé si me queda tiempo.
A punto casi de irme, recuerdo aquellas matanzas por el poder, donde gente inocente falleció a manos de los insensibles. Vuelvo a sentir esa tristeza que la pobreza en las personas causa. Ven en el agua el reflejo de un cielo rojo bañado de odio, donde ya no existe el perdón.
Escucho a muchas personas hablar de paz, amor y felicidad, pero ¿cómo pueden exigir tanto si ellos mismo no hacen nada por cambiar?. Piden dinero, a costa de ver más pobre al que ya de por si es pobre. Piden salud pero no saben cuidarse, no saben respetar su cuerpo. Deseos vanos, deseos que solo requieren de la insensatez de unos cuantos. ¿Dónde ha quedado lo espiritual, lo mágico y milagroso?
Entonces me atreví a hablar: ¿qué hay de todo aquello que con el paso en este mundo has conseguido ver? y el anciano tras una pausa, virar hacia atrás y con un nuevo semblante me respondió:
-- Antes de reunirme con mis compañeros, allá dónde los siglos descansan y pasan desapercibidos, allá donde los tiempos se hacen remotos y solo existen cansados los años. Escuché tus pensamientos y me detuve justo en ese momento, ahora que lo pienso, me di cuenta de que he caminado lentamente por entre cada una de las cuatro estaciones aprendiendo de ellas y llevándome hermosas fotografías. Los contrastes que a los hombres y al mundo les dejaron. Supe de alegrías y supe de esperanzas durante la primavera y ello me motivó a llenarlo todo de bellas flores y de los cantos más exquisitos de aves preciosas, para reconstruir los nidos familiares y dar alojo a la ilusión. Después existieron momentos en los que las primeras lluvias refrescaban esas bellas y tibias noches de verano, dónde los amores se expandían más allá de solo sueños. Vi entonces cuando llegó el otoño y dicha estación me permitió llenar de oro los montes y cada una de las ramas verdes que la primavera y el verano habían dejado. Y poco a poco y sin más, estoy aquí parado en esta bella noche de invierno, como he dicho ya, con el tiempo contado.

El viejo exhalo y tras volver a mi realidad, 5, 4, 3... una cuenta regresiva, mi charla con el viejo era la charla que me haría reflexionar sobre lo que ha pasado en este año. El viejo abrió paso al que nacía, tierno y esperanzado, con propósitos por delante y 365 días más antes de morir. El viejo antes de irse me dijo: Siembra esperanza y cosecha satisfacción, no busques lo imposible más llena el corazón. Goza de la vida y da lo mejor de ti, y lo más importante... se feliz.
FELIZ Y PRÓSPERO AÑO...
(Basado en el relato original de Fernándo Ramírez Olace)
(Basado en el relato original de Fernándo Ramírez Olace)
