Unas gotas de sudor empezaron a resbalar por la frente de Nicolás. Aquellos animales parecían estar en estado de putrefacción pero continuaban acercándose a ellos con sus rostros desfigurados. La respiración de Marie se agito rápidamente, sus piernas empezaron a temblar un poco, quizás por el frio que poco a poco empezaba a aumentar o por la idea de terminar siendo la cena de esas criaturas.
VLADIMIR: ¿Qué hacemos Nicolás? – dijo en tono muy bajo, casi en susurro.
NICOLÁS: Obviamente, no convertirnos en la comida de estas bestias. Prepárate para atacar.
Nicolás y Vladimir sujetaron sus espadas con ambas manos y esperaron a que las criaturas que tenían en frente hicieran su movimiento. Los perros continuaban avanzando paso a paso por el piso que se empezaba a cubrir de nieve. Marie trato de no bloquearse, sabía que tenía que ser valiente y ser fuerte. Ya antes había estado en una situación similar cuando fue invitada a una expedición al África. Cuando por alguna razón, ella y su compañero Michael quedaron varados en medio de su viaje, pues tenían como propósito el investigar acerca de los leones que aun quedaban por esos lugares. Y en un momento determinado del viaje, se vieron rodeados por una manada de feroces leones que desde hacia tiempo les venían siguiendo. Ella quedo de espaldas contra el vehículo en el que viajaban y Michael se puso enfrente de ella sosteniendo un machete y una pequeña pistola. Para ella parecía que todo volvía a repetirse. Así que tomo aire y trato de tranquilizarse y ver alguna opción para salir de esa situación.
NICOLAS: Marie, trata de abrir la puerta. En una bolsa de mi mochila viene una especia de ganzúa, quizás puedas abrir la puerta.
Marie lentamente empezó a revisar la mochila de Nicolás, tenía que tener mucho cuidado de no llamar la atención ni hacer ningún movimiento brusco. El ritmo cardiaco de Vladimir continuaba acelerado pero trato de guardar la calma. Nicolás parecía estar en un tipo de trance, ya que solo se limitaba a ver a las criaturas.
NICOLÁS: Bien – dijo susurrando – haremos esto: cuando yo les de la señal, ustedes se mueven a donde yo estoy, eso hará que esos perros corran solo a una dirección y así podremos acabar con ellos.
Vladimir dibujo una pequeña sonrisa en su rostro, estaba impactado ante la rapidez que tenia Nicolás para formular las mejores opciones en situaciones de suma importancia. Ahora entendía porque los de GENAVA lo habían contratado.
Los rayos de sol poco a poco se iban perdiendo entre los edificios de la ciudad y la noche se empezaba a abrir paso. No les quedaba mucho tiempo antes de quedar en completa oscuridad. Poco a poco, algunos postes de luz empezaban a encenderse. Las luces de la entrada principal del edificio de GENAVA se encendieron y dejaron ver con más claridad lo horripilante que eran las criaturas.
NICOLAS: ¡AHORA!
Vladimir y Marie se posicionaron donde Nicolás les había dicho, y como había de suponerse, los perros emprendieron una carrera en contra de ellos. Nicolás alzo la espada a la altura de su hombro cuando el perro más cercano a él le brinco encima. Un aullido corto se escucho cuando la criatura choco contra la espada de Nicolás y cayo inerte sobre el piso cubriéndolo de sangre. El segundo perro se abalanzo en contra de Vladimir y este lanzo algunos golpes con la espada pero solo hicieron que el perro se detuviera para poder esquivarlos. Ahora, era Vladimir quien se había abalanzado en contra del perro, tratando de acabar con él antes de que llegara hasta Marie. El perro esquivaba los ataques de Vladimir con facilidad, pues como era de esperarse, solo eran golpes desesperados y sin ninguna coordinación. Y en un momento de desesperación, Vladimir golpeo su espada en contra de una jardinera de la entrada del edificio y rompió por la mitad su espada. “Genial” Pensó Nicolás al ver el ataque desesperado de Vladimir. El perro volvió a gruñir y al ver que Vladimir paro de atacarle, se abalanzo nuevamente en su contra. Vladimir se dio media vuelta y comenzó a correr, pero se había resbalado por culpa de un pequeño montón de nieve que se había formado. El corazón de Vladimir volvió a latir a todo lo que daba al saber que ese error le había costado la vida. Y justo cuando el perro se disponía a morder la pierna, fue detenido a causa de una cuchilla que le había atravesado el cuello. El animal cayó al suelo formando un charco de sangre. La espada de Nicolás se encontraba incrustada en el cuello de aquella criatura.
VLADIMIR: Gracias… muchas … gracias – le costaba hablar a causa de su respiración.
Nicolás pudo esbozar una pequeña sonrisa al ver que todos habían salido ilesos de ese ataque. Y cuando estaba a punto de ayudar a Vladimir a levantarse, un grito llamo su atención. Era Marie quien había gritado al ver que otro perro había salido de la nada y se aproximaba con rapidez a ella. Nicolás maldecía entre dientes al ver que Marie estaba alejada de él, por haber ayudado a Vladimir. Se apresuro rápidamente a tomar su espada del cuello de la criatura que yacía enfrente de Vladimir… pero no tendría el tiempo suficiente como para poder arrojarla.
Vladimir se quedo inmóvil nuevamente al ver que la criatura que había salido de la nada estaba a menos de 3 metros de Marie. Marie se agacho y cerró los ojos. La criatura brinco para atacarla después de dar una gran zancada…
¡Bang, bang, bang!
Tres disparos cortaron el silencio de la noche y una criatura ya sin vida caía sobre el cuerpo de Marie. Todos se quedaron impactados ante esa sorpresa. Marie abrió los ojos de par en par al sentir el peso del perro cayendo sobre su cuerpo. Nicolás tomo la espada y volvió con Marie para quitarle esa criatura de encima. Vladimir se puso de pie enseguida y miro a su alrededor para ver de donde provenían.
NICOLAS: ¿Estas bien? – le pregunto a Marie mientras esta continuaba respirando con rapidez.
MARIE: Si… estoy bien… pero: ¿de donde vinieron esos disparos?
Nicolás movió la cabeza y se percataron que en la esquina del edificio había dos personas, una de ellas más alta que la otra.
“VENGAN, POR AQUÍ”
La voz ronca de uno de aquellos sujetos les había llamado. Sin perder tiempo, Nicolás ayudo a Marie a ponerse de pie y con Vladimir en su espalda, corrieron hacia donde se encontraban aquellos tipos.
Cuando estuvieron ya más cerca, pudieron darse cuenta de que se trataba de un señor y una joven. El señor mayor de unos cincuenta años, cabello corto y corpulento, que sostenía un rifle tipo Winchester; la joven de unos dieciséis años aproximadamente, delgada con su cabello rojizo cayendo sobre sus hombros, sus ojos color miel brillando con el reflejo del poste de luz y en sus manos tenía una pistola de poca potencia.
SEÑOR: Vengan con nosotros rápido, la noche ya casi se acerca y esas criaturas no tardaran en salir por todos lados.
El tipo empezó a caminar con rapidez al igual que la joven que lo acompañaba. Nicolás volteo a mirar a Marie y a Vladimir, ellos le hicieron una seña moviendo levemente la cabeza. Comenzaron a seguir a las nuevas personas que habían encontrado en su camino. Parecía una bendición el haberles encontrado, sabían que de quedarse solos tal vez no lograrían salir de ahí, pero con más compañía tenían más oportunidades.
La nieve continuaba cubriendo la ciudad y por fin, el sol se puso. Las nubes cubrían el cielo y la temperatura del lugar empezaba a descender rápidamente. Los que antes parecían estar abandonados por la mano de Dios, habían encontrado a otras personas que les ayudasen en su trayectoria de salir de esta ciudad. El único inconveniente es… ¿será que pueden confiar en ellos?


