agosto 24, 2012

Colores para el ataúd

Todas en un ramillo, unidas por un listón, listón negro de mi luto, por tu pronta extinción, me has dejado en medio de la lluvia que ha cubierto con sus gotas y camuflajeado mi pena, mis lágrimas. Regresando al listón, aprisionando colores que solo reflejan mi aflicción, mi desdicha, condena y perdición.

ROJO: El recuerdo de mi pasión al tenerte entre mis brazos y sobre tu blanca piel desvanecer tu ropa y con ello deslizar mis manos, hacerte de mi carne y vivir los placeres humanos. Rojo como las tintas que derramaban las velas que rodeaban tu cuerpo cada noche de nuestro amor. Color que, según las lenguas, representa el amor; para nosotros color que reflejaba la conjugación carnal de nuestros cuerpos y la mezcla de nuestros fluidos, purpúreos y ferrosos que de nuestras bocas se desprendían a cada arrebato de las mordidas fieras y pasionales…

AZUL: Reflejante de aquellos inviernos en los que tu piel igualaba la nieve que caía silenciosamente sobre los tejados; color que iluminaba los amaneceres apenas veía tus dulces ojos; ojos que en cada mirada arrebatabas segundos hechiceros a mi vida; vida que bien cambiaría con el fin de tenerte de nuevo junto a mí; junto a mí, para que cada nuevo invierno con nuestra pasión, encendamos aquel fuego y abriguemos nuestras almas; almas, que entre las sábanas azules, satinadas, exhalaban los orgasmos rojos y fluyentes…

BLANCO: Delicadeza y pureza de tu cuerpo cuando por vez primera te prendiste de mis brazos; prendida de mis brazos, dejabas caer tu hermosa cabellera, deslumbrante y blanca, larga, suave y sutil; sutil como aquellos besos, que como el hielo en el calor, se derrite lentamente, así mi cuerpo, así mi espíritu; espíritu que te proclamaba cuando por los cielos surcabas con tus bellas alas blancas extendidas, bello ángel; angelical y celestial tu cuerpo cuando con los satines, tu figura delicada se delineaba…

AMARILLO: Recuerdo aquellos días en los que el calor se hacía insoportable, tú me tomabas y bajo la sombra de los árboles me abrazabas atrapando con tus cabellos la luz del sol, volteaba a mirarte y en tus pupilas, pequeñas líneas amarillas se pintaban. De ese amarillo, las sombras de tus ojos se iluminaban atrapando y conjugando la sensualidad y profundidad de tu mirada…

VERDE: Todos los días, frente a nuestra cabaña descansaba ese hermoso lago flanqueado por los árboles, deslizabas las sábanas sobre tu cuerpo y caminabas hacia él; te adentrabas camuflajeando tu blanco cuerpo en el reflejo de la luz en el lago, rompiendo titilantemente el verde reflejo de los árboles, silencio éstos guardaban esperando verte del agua emerger; salías delicadamente mientras tus pechos flotaban al ras del agua, invitándome a ir junto a ti… Verde, el color de lo natural, como natural era para nosotros dejar nuestro amor fluir, sin importar las circunstancias, sin importar el lugar…

ROSA: Color sutil, encantador y sobre tu piel, hechizante; color que reflejaba la hermosa inocencia de tu forma de ser, un color que envolvía los colores rojo, azul y blanco de tu vida; representante de tu sexo y confidente de tu maldad, guardián de tus tristezas y de tu hermoso brillo labial. Me sentía hipnotizado cada vez que tocaba tus labios rosados, me elevabas al cielo azul, prisionero de tu magia rosa y azul; magia azul y tu hechizo rosa…

Mi tristeza pareciera desaparecer, quizá la remembranza de tu vida junto a la mía la ha conseguido aminorar. Las gaitas que te despiden han comenzado a sonar, derramando con cada nota una lágrima más, pareciera que escucho una vez más tu voz; tu voz suave y dulce, melódica y en ocasiones desgarrante; esa voz que, al llegar al clímax, ahogabas en un gemido que alcanzaba el paraíso, el edén; al edén espero que llegues para cuando llegue mi fin, pueda encontrarte una vez mas…

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La vida es algo que a todos se nos ha consedido, aunque jamas se valora, la vida para mi es un obsequio, un humano para un no humano, interesante forma que tengo de ver esta situación;muero y ahora vivo, me engrandesco con tu vida y vivo porque de tu sangre me alimento...