octubre 15, 2012

Dead´s winter. CAPÍTULO IV Parte I

Comieron un poco los nuevos integrantes del grupo, pero Marie no probó bocado hasta que después de que Vladimir le pidió revisara a Haideé. Un diagnóstico poco favorable y temible.
A la visión de Marie, se encontraban en medio de un problema, la joven presentaba los mismos síntomas que los pacientes con los que estuvieron y dudaba mucho que Ulfrido y los otros lo supieran, debía decirles, pero ¿cómo?, llamó a Vladimir y le comentó un poco en secreto el veredicto de la revisión. Vladimir regreso a la mesa.

VLADIMIR: Hay algo muy importante que se me paso contarles. Cuando empezamos a aplicar la cura a algunos pacientes, estos mostraron diversos síntomas. Pero los más parecidos fueron: Perdida de la memoria, debilidad al caminar, pérdida de fuerza… - tomo un poco de aire – aumento de temperatura y el síntoma final… la muerte.

Laila empezó a ponerse nerviosa y dijo con una voz entrecortada:

LAILA: Papá… esos son los mismos síntomas que Haideé ha estado presentando…
ULFRIDO: Eso quiere decir… que mi Haideé…

El plan estaba dado, justo antes de que Marie hiciera su diagnóstico sobre Haideé, los hombres habían dialogado sobre la situación y decidieron que antes de hacer nada, debían armarse; el objetivo: buscar armas de la estación de policía que se encontraba no muy lejos
Ya había caído la noche, a fuera: gritos, gemidos, dolor inundaban la atmósfera nocturna. Los sobrevivientes ya se habían acostumbrado a ello y conseguían dormir un poco, sin embargo; aquella noche no significaba lo mismo para Ulfrido, ni siquiera para Laila que no dejaba de sollozar por la condición que presentaba su hermana. En la mente de Ulfrido las ideas se enredaban en las ramas de la culpa y la inestabilidad sentimental. Por momentos volvía a pensar en su esposa.

Amaneció – por fin la noche eterna de Ulfrido y Laila terminaba para dar lugar a los nuevos días que seguro serían mas duros de lo que ya lo eran – fríamente calló la mañana y se respiraba un ambiente tan denso, nostálgico y de temor por parte de todos. Era hora de continuar con los planes ya establecidos y no había marcha a tras.

JEREMY: Es tiempo de salir, Vladimir, Nicolás, no hay tiempo que perder.
NICOLÁS: - Con mirada dudosa – Ulfrido, confiamos en usted para que cuide de las chicas.
MARIE: Cuídense por favor – aparentemente se dirigió a todos, sin embargo en su mirada se notaba que en realidad se dirigía a Vladimir, en particular – Los estaremos esperando.

Los hombres no vacilaron más y tomaron marcha, decididos y valerosos a enfrentar todo lo que se les pudiera presentar, pero los tres desconocían que es lo que realmente enfrentarían…
Apenas salieron del edificio y el sol, a pesar de ser invierno, radiaba pero sin calentar, comenzaron a tiritar de frío pero aun así, sus esperanzas de salir de la ciudad con vida, los alentaron a continuar. A penas se alejaron un poco del edificio cuando de otro establecimiento (lo que aparentaba ser la tienda en la que ya antes Jeremy había ido a juntar provisiones) comenzaron a salir una serie de esos seres “zombies” ya antes nombrados. Con su ya clásico caminar torpe, comenzaron a rodear a los otros tres. Una espada, un rifle y una pistola, comenzaron a luchar, pero eran bastantes, un número incontable quizá. Vladimir, blandeó su espada con un arte similar al esgrima, cortando con ella los miembros de los zombies, sin embargo, de nada servía, ellos continuaban en pie, el doctor – Vladimir – no explicaba ese cambio en la resistencia de aquellos no muertos. Nicolás, comenzó a tomar práctica con el rifle, tirando a los cuerpos de los zombies, pero no conseguía deshabilitarlos, no, hasta que Jeremy afirmó que debían dar en el centro del cerebro, no vacilaron con lo que el joven aseguró, y comenzaron a disparar y a introducir la espada en los cerebros de los sujetos, pero eran tantos que las municiones comenzaron a agotarse, si no pensaban en algo rápido, todo habría terminado…

Rodeados, sin salida aparente hasta que a Vladimir se le ocurrió lo que ya antes en GENAVA había aplicado, de alguna manera, pasarían sobre ellos. Decidió que debían derribar a unos cuantos frente de ellos para poder formar una pila de “muertos” y así conseguir quedar por arriba, lo consiguieron, y corrieron torpemente por encima de esas cabezas que apenas percataban que algo pasaba arriba de ellas, la ventaja, eran aun torpes aquellos zombies. Libraron su barrera, y saltaron para después continuar corriendo, pero en su salto, Jeremy se lastimo la pierna, y ahora cojeaba sin detenerse, no reparó en el dolor que sentía pues sus músculos aun estaban calientes. Al llegar a la estación, fue cuando sintió como un hormigueo de dolor le recorría la pierna, tanto que se vio obligado a recargarse en los restos de un sillón para poder recobrar aliento. Mientras Jeremy descansaba al tiempo de que vigilaba que los zombies no apareciesen, Nicolás y Vladimir fueron en busca de las armas, las encontraron, tomaron cuantas pudieron así como municiones, parecían soldados que van directo a una guerra en la que deberán dar el todo por el todo. Tanta variedad la que encontraron que ahora Vladimir vio inservible su espada. Regresaron con Jeremy, se sorprendieron ya que de su pierna un hilillo de sangre corría.

NICOLÁS: ¿Todo bien Jeremy? ¿Te lo hicieron ellos, cierto?
JEREMY: Si, solo duele, ¿creen que es peligroso?
NICOLÁS: No lo se, no sé que tan grave resulte esa herida, veré si aquí hay algún botiquín para curarla, espero no nos lleve a más.
VLADIMIR: Déjame ver, necesito ver la gravedad. – revisó la herida, era pequeña y no parecía guardar indicios de los fluidos de algún zombie. Nicolás regresó con éxito y le dio el botiquín – Limpiaré con alcohol, te arderá un poco, pero será una forma de evitar una posible infección.
JEREMY: No mientan – miró de reojo a sus compañeros - ¿es grave? ¿Me convertiré en uno de ellos?
VLADIMIR: No lo sé, nuestros diagnósticos indican que debe existir contacto directo entre los fluidos, y en ti no parece haber ese contacto – movió negativamente la cabeza – no puedo afirmar nada.
NICOLÁS: Necesitamos irnos, una vez a salvo revisaremos con calma tu herida.

Salieron los tres de la estación bien armados, Nicolás y Vladimir decididos como siempre pero el semblante de Jeremy mantenía una preocupación existencial ¿y si era malo?

Mientras, las chicas aguardaban a los tres, Marnisha presentía que no todo andaba bien pero era un sentimiento que no podría explicar a nadie más, en tanto Marie alentaba a Ulfrido y su hija a continuar sin retroceso sobre la condición de Haideé, aunque tenía una idea en mente, escabechada para los momentos tan cruciales que estaban viviendo, regresar a los laboratorios, y buscar la forma para llevar a cabo los estudios pertinentes y determinar el por qué Haideé a pesar de estar infectada, no había reaccionado como los otros experimentos. Marie no sabía si sus ideas estaban bien, o era la desesperación la que hablaba y no la razón.

No hay comentarios:

Publicar un comentario

Un poco de mi

Mi foto
La vida es algo que a todos se nos ha consedido, aunque jamas se valora, la vida para mi es un obsequio, un humano para un no humano, interesante forma que tengo de ver esta situación;muero y ahora vivo, me engrandesco con tu vida y vivo porque de tu sangre me alimento...