septiembre 17, 2012

Dead's Winter. CAPITULO III. Parte V


La noche por fin cubrió la cuidad y los faros de los postes eran los únicos que la iluminaban. Aquellos extraños sujetos caminaban muy aprisa, se entendía el por qué del caminar. Nicolás iba al frente de Marie y Vladimir, sosteniendo con firmeza su espada. Marie aun seguía un poco nerviosa por el encuentro con aquellas criaturas.

Aquel sujeto entro rápido a un hotel, donde desde la ventana, otras personas observaban.

SEÑOR: Vengan, por aquí. Síganme.

Algunos ruidos de lamentos empezaron a escucharse por todos lados, sabían bien lo que eso significaba. Vladimir miro a su alrededor para asegurarse que no fueran seguidos. Una vez dentro, el señor movió un estante para poder atrancar la puerta y no permitir la entrada a nadie más. Empezaron a subir las escaleras, al parecer era otro viejo hotel abandonado.

VLADIMIR: Creo que rentare una habitación con cama de agua, pediré un gran filete y rentare una película de terror... solo espero que acepten mi tarjeta.

Marie esbozo una pequeña sonrisa al escuchar el chascarrillo que Vladimir había hecho. Sabía que no era lo más apropiado para ese momento, pero por lo menos por unos segundos volvió a hacer que ella se olvidara del lugar en el que estaban. Continuaron subiendo un par de pisos hasta que llegaron a una habitación que parecía esta reforzada por la entrada. De pronto, se abrió la puerta y se pudo observar a un joven, el cual parecía algo agitado. Entraron todos a la habitación y después de dejar sus cosas en el suelo, Marie empezó a hablar:

MARIE: Gracias por recibirnos, yo soy Marie y ellos son mis compañeros Vladimir y Nicolás.
VLADIMIR: Vladimir Van Garrett para servirles, soy doctor en ciencias genómicas junto con ellos mis colaboradores, gracias nuevamente por ayudarnos.
JOVEN: Ella es Marnisha – volteo levemente a mirar a la joven que se encontraba un poco atrás de él – es mi novia – y la joven se ruborizo un poco al escuchar lo que decían de ella - y yo soy Jeremy, un habitante de Estambul… o de lo que pudo haber sido la ciudad de Estambul.
MARIE: Mucho gusto.
SEÑOR: Yo soy Ulfrido, por lo que veo el más viejo de este grupo – esbozo una sonrisa - y ellas mis hijas Laila – la joven con el arma - y Haideé – una joven recostada sobre una cama -… bienvenidos y esperemos conseguir salir de aquí a como de lugar.
NICOLÁS: Esperamos no ser una carga extra, pero también esperamos poder salir de aquí en compañía de ustedes como agradecimiento a su ayuda.

Vladimir miro que la hija de Ulfrido que se encontraba recostada parecía enferma.


VLADIMIR: Disculpe Ulfrido… ¿su hija se encuentra bien?
ULFRIDO: - volteo a mirar a Haidee – No, desde hace un tiempo ella se encuentra enferma. Casi no puede hacer muchos movimientos y tiene un poco de temperatura.
VLADIMIR: Marie podrías revisarla y ver si en tu mochila tienes algo que le pudiera servir.
MARIE: Claro.

Marie se acerco a la joven, tenía la tez muy pálida y su temperatura era un poco más elevada de lo normal.

ULFRIDO: Por cierto… ¿Ya han comido?
NICOLAS: No desde esta mañana. La escases de comida es muy abundante por aquí y con esas cosas por todos lados lo es aún más.
JEREMY: Por favor esperen, ahorita les doy algo para que puedan comer. Claro, no es la gran cosa pero sé que les gustara.

Jeremy se dirigió hacia la cocina de la habitación, en donde tenían guardada sus provisiones de comida y tomo un poco y regreso a la sala. Coloco la comida en una mesa.

NICOLAS: Muchas gracias. ¿Marie vas a comer?
MARIE: Ahorita los acompaño, solo déjenme terminar de revisar a la joven.

Todos tomaron asiento a excepción de Laila, la cual permanecía parada a un costado de Ulfrido. Vladimir y Nicolás empezaron a comer.

NICOLAS: ¿Y que plan tienen para salir de aquí?
ULFRIDO: Pues, hemos visto que en medio del parque que se encuentra enfrente de aquí, esta un camión del ejército y tenemos pensado hacernos con él.
NICOLAS: Bueno, por lo menos compartimos el mismo plan para salir de la ciudad. El único detalle es que no sabemos en qué condiciones se encuentre. Ya que se tiene algún problema con el motor o algo así, pues no sabríamos como resolverlo.
ULFRIDO: Si ese es el problema, yo podría repararlo. Un tiempo estuve trabajando en un taller mecánico.
VLADIMIR: Por cierto, aparte de las armas con las que nos ayudaron, ¿tienen alguna otra? Ya que, si planeamos hacernos con el camión, no me agrada la idea de andar solo con una espada.
JEREMY: Desafortunadamente si, solo contamos con el rifle de Ulfrido y con la pistola de mi padre.

MARNISHA: Tal vez podríamos ir a la estación de policía que está a 2 calles de aquí, seguro que ahí encontramos más armas.
ULFRIDO: Si, y más cosas de esas. Es muy peligroso.
NICOLAS: No está mal la idea. Pero solo podríamos ir por lo menos 3 personas, para poder conseguir las armas sin tantos problemas.
ULFRIDO: Pues yo soy un poco viejo pero aun puedo moverme muy bien…
NICOLAS: No, prefiero que usted se quede aquí cuidando a las mujeres. Vladimir y Yo iremos en busca de esas armas.
JEREMY: Yo también quisiera acompañarlos, yo conozco bien la ciudad y la estación de policía.
NICOLAS: Bien, ya tenemos un plan para mañana.
ULFRIDO: Bueno, ya que acordamos como salir de aquí, me gustaría que ustedes me contaran su historia de cómo terminaron en esta ciudad.


Vladimir empezó a contar como fue que él tomo parte de las investigaciones en GENAVA. Les comento acerca de Ricardo y de cómo empezaron a descubrir que el experimento del Doctor Harish estaba siendo un fraude. Les comento del tiempo que pasaron dentro de las instalaciones de GENAVA y de cómo los “pacientes” empezaron a sufrir diversos efectos secundarios gracias a la cura.
Una vez que termino, todos se quedaron callados. Vladimir volteaba a ver a Nicolás y este solo se limitaba a observar. De pronto, Marie llamo a Vladimir y este se acerco a donde ella se encontraba:

VLADIMIR: ¿Qué sucede Marie?
MARIE: Tenemos un problema – suspiro profundo – esta joven está presentando los mismos síntomas que los pacientes del experimento.
VLADIMIR: No puede ser, ¿y crees que ya lo sepan?
MARIE: Lo dudo. Vladimir debemos decirles, no queda mucho tiempo para que…

VLADIMIR: Entiendo.

Vladimir regreso a la mesa y tomo asiento:

VLADIMIR: Hay algo muy importante que se me paso contarles. Cuando empezamos a aplicar la cura a algunos pacientes, estos mostraron diversos síntomas. Pero los más parecidos fueron: Perdida de la memoria, debilidad al caminar, pérdida de fuerza… - tomo un poco de aire – aumento de temperatura y el síntoma final… la muerte.

Laila empezó a ponerse nerviosa y dijo con una voz entrecortada:

LAILA: Papa… esos son los mismos síntomas que Haidee ha estado presentando…
ULFRIDO: Eso quiere decir… que mi Haidee…
VLADIMIR: Lo siento.
ULFRIDO: Pero… ¿hay alguna cura o algo que podamos hacer?
MARIE: Lo siento, pero no la hay.


Ulfrido bajo la cabeza y empezó a pensar. Laila se le acerco llorando y todos se quedaron en silencio. Jeremy tomo la mano de Marnisha. Marie miro a Vladimir mientras ella regresaba a ver a Haidee.

Esa noche nadie reía. El sonido de los gemidos de las criaturas se escuchaba por toda la ciudad. Algunos coyotes le aullaban a la luna. Tomar decisiones no era fácil y más si las decisiones tenían que ver con la vida de una persona. Esta noche se deberían de tomar muchas decisiones.

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La vida es algo que a todos se nos ha consedido, aunque jamas se valora, la vida para mi es un obsequio, un humano para un no humano, interesante forma que tengo de ver esta situación;muero y ahora vivo, me engrandesco con tu vida y vivo porque de tu sangre me alimento...