septiembre 11, 2012

Dead's Winter. CAPITULO III. Parte IV


-Bitácora de Marnisha-
…Cuando el invierno es helado, el comportamiento humano recrea escenarios que abracen y cobijen sus cuerpos, pues una necesidad primordial es mantener esos cuerpos tibios, calientes y bien servidos. Sin embargo, con todo lo que ha sucedido, no logro explicarme cómo es que estos seres raros, extraños; zombies, sobreviven. No comprendo cómo es que el frío no influye en sus formas de vida; lo único que sé es que de alguna manera han aprendido a comportarse de una forma organizadamente salvaje. No tienen crepúsculos, asesinan solo para alimentarse y los pocos que sobreviven terminan siendo parte de ellos. He perdido noción del tiempo, solo se reconocer el día de la noche, pues durante el día ellos duermen, por la noche, ellos cazan…

El compartir los alimentos ya era el triunfo del día, conseguir sobrevivir “sanos” al conseguir comida de cierta forma era gratificante. A penas se oyeron los gritos y ladridos a lo lejos y Ulfrido se levantó, tomó su wínchester y salió irracionalmente. Laila corrió detrás de él.

ULFRIDO: ¡Jeremy, tú quédate! ¡Yo iré a investigar!

No había cosa que Jeremy pudiera hacer tras el tono en que Ulfrido le ordenó, ni siquiera podría detener a Laila – tras su preocupación de dejar solo a su padre – Marnisha se quedó quieta, en silencio mientras a Haideé la vencía el sueño.

No paso ni un minuto cuando los jóvenes descubrieron que prácticamente se encontraban solos después de tanto tiempo que había pasado desde que se conocieron, de que juntos recorrieron los lugares más bellos de Estambul, desde que la madre de Jeremy murió y desde que el viaje de Marnisha significaba una prueba de sobrevivencia. Jeremy no contuvo su deseo, corrió hacia Marnisha, la tomo en sus brazos y la beso con tanto ánimo que Marnisha no se negó. Ambos deseaban tanto decir lo que sentían, pero las circunstancias no lo permitían, solo sus labios al juntarse revelaron estos secretos. Como ella en algún momento escribió, “el ser humano recrea escenarios” y su escenario era aquel refugio, desordenado y vacío, pero no importó, sin pensarlo las manos de Jeremy comenzaron a acariciar el cabello de la chica, recorriendo desde la raíz, a la punta y luego a sus mejillas, sus cuerpos se estremecieron.

Las formas desaparecieron, sus mentes bloquearon lo que ocurría fuera, olvidaron por qué estaban en ese lugar, con sus manos recorrieron sus cuerpos, luego con sus labios y tras breves miradas cedían a lo ya inevitable. Marnisha beso delicadamente el cuello de Jeremy y éste estremeció, tanto que, envolvió con más fuerza el cuerpo de la chica, la separó de él por un breve momento, solo para contemplar su cuerpo. Sus besos se intensificaron y poco a poco las manos del chico comenzaron a desabotonar la blusa azul que vestía Marnisha, con cada botón, con cada abertura, su pecho comenzó a tener forma, provocando la excitación de Jeremy y desencadenando el deseo de Marnisha. Pronto los torsos de ambos quedaron desnudos y los pantalones comenzaron a deslizarse camino al suelo, apenas cayeron y Jeremy se hincó frente a la chica, admiró su sexo y lo acarició con su lengua suavemente hasta conseguir breves gemidos de ella; se puso de pie, pero Marnisha no perdió tiempo también bajó al suelo y en su boca colocó el miembro de Jeremy, lo estimulaba, lo acariciaba, lo humedeció lo suficiente. De vuelta ambos de pie, Jeremy giró a su chica y la recargó en la base de una de las ventanas, la penetró, la hizo suya, suave y luego fuertemente, los gemidos de ambos llenaron el silencio del refugio –pero no lo suficiente como para despertar a Haideé- ; el ritmo de sus cuerpos, de sus caderas provocaron el éxtasis total, se envolvieron juntos en un orgasmo indescriptible que los llevó a prenderse uno del otro como niños que se aferran a su madre en el momento de ser secuestrados. Sus cuerpos desnudos se abrazaron y después de unos segundos, “regresaron” a la realidad.

Se oyeron un par de estruendos del Winchester de Ulfrido, señal que provocó que Marnisha y Jeremy tomaran sus ropas y las volvieran a portar. Corrieron a la ventana pero no vieron nada.

LAILA: ¡Ey! ¡Por aquí!
ULFRIDO: ¡Vamos! ¡De prisa!

Laila y Ulfrido en su búsqueda por saber que ocurría encontraron a tres personas que se encontraban en peligro, Ulfrido disparó un par de veces quizá tres, y los extraños voltearon en seguida al unísono de la voz de una chica y los disparos de un arma. Pronto se reunieron los tres con los otros dos y una vez a salvo caminaron a prisa en dirección al refugio.

Ulfrido iba por delante, como un buen guía.

LAILA: ¿Crees que podemos confiar en ellos?, ¿será seguro llevarlos con los otros?
ULFRIDO: Tenemos que confiar, no tenemos mas remedio, además dudo que sean peligrosos cuando ahora los acabamos de salvar.

Llegaron lo más pronto que pudieron al refugio y en la ventana Jeremy y Marnisha contemplaban el paisaje invernal, cubierto de nieve. Ulfrido comunicó que aquellos desconocidos serian a partir de ese momento nuevos integrantes de los por ahora sobrevivientes. Marnisha puso los ojos a los desconocidos, vio de inmediato a la chica, a su gusto era guapa, de tez blanca y cabello castaño y unos bellos ojos verdes, de pronto sintió envidia; uno de los chicos, de unos 30 años no más, alto de cabello negro y corto igual blanco y pero de ojos cafés y más a tras de ellos, otro hombre alto y moreno, era delgado y con un cierto porte que otorga el pasar los 30 años.

MUJER: Gracias por recibirnos, yo soy Marie, y ellos mis compañeros Vladimir y Nicolás
VLADIMIR: Vladimir Van Garrett para servirles, soy doctor en ciencias genómicas junto con ellos mis colaboradores, gracias nuevamente por ayudarnos.
JEREMY: Ella es Marnisha, mi… - volteó a ver disimuladamente a Marnisha – es mi novia y yo soy Jeremy, un habitante de Estambul o de lo que pudo haber sido la ciudad de Estambul
MARIE: Mucho gusto
ULFRIDO: Yo soy Ulfrido, por lo que veo el más viejo de este grupo, y ellas mis hijas Laila y Haideé bienvenidos y esperemos conseguir salir de aquí a como de lugar.
NICOLÁS: Esperamos no ser una carga extra, pero también esperamos poder salir de aquí en compañía de ustedes como agradecimiento a su ayuda.

Las presentaciones terminaron, todos se encontraban agotados, fueron momentos de demasiada tensión, por fortuna aun celebraban el poder seguir con vida. Las dudas se disiparon momentos después, y pareciera que tendrían que trabajar duro, en equipo si querían sobrevivir un día más o llegar con vida al momento de salir de la ciudad.

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La vida es algo que a todos se nos ha consedido, aunque jamas se valora, la vida para mi es un obsequio, un humano para un no humano, interesante forma que tengo de ver esta situación;muero y ahora vivo, me engrandesco con tu vida y vivo porque de tu sangre me alimento...