Las melodiosas notas de una guitarra endulzan mis oídos, cuando una uña desgarrante perturba ese sonido, el metal se convierte en la forma de vida de mi sencillo existir. A lo lejos veo tu figura mirando al cielo negro teñido así por la noche, solo la luz de la bella dama de plata cae sobre tus hombros e ilumina el universo incierto de tu ser. Tu mirada perdida queriendo renacer, tu respiración cortada por disfrutar tan grande placer. En tus manos una rosa deshojándose, a causa del viento que entorpece el ondular de tu cabello, te vuelves y me miras.
Me ofreces la rosa de granes espinas y al tomarla rasgo la piel de mis manos que extasiadas comienzan a sangrar. Bebo del líquido de sabor embriagante y veo como tus labios lo añoran también, te lo ofrezco y lo haces completamente tuyo, hasta saciarte.¡No te detengas! solamente grito y tomo tu rostro y al ver la sangre que ha quedado en tus labios, te beso hasta agotarme.
La melodía cambia y se torna un poco melancólica, se encuentra celosa pues mi atención no es de ella. Caminamos juntos hacia el lago que está próximo, las notas desaparecen y el viento cubre nuestro silencio, las ramas secas de los árboles se agitan como dando una señal de que algo esta próximo a suceder. El lago se ha quedado quieto no quiere interrumpir, en él nuestras siluetas se engarzan en un abrazo sin fin; pero un pétalo de la rosa de mis manos cae temeroso y perturba el reflejo, algo impide que el lago sea, ese nuestro lugar deseado.
Continuamos por un sendero que ha sido marcado por el paso de los lobos y llegamos a un lugar extraño, nuevamente a lo lejos otra melodía se escucha, una guitarra llorando, una batería sin control y una voz grave que provoca un éxtasis en mi piel. ¡oh tierra! que guardas los secretos milenarios, permitenos que sea este el lugar indicado... su respuesta no nos hizo esperar, pronto la luz de la luna se desvaneció sobre nuestros cuerpos como si fuera una sábana suave cubriéndonos del frío y de las miradas intrigantes de las sombras. Sin mas pre ángulo, tus manos comienzan a recorrer mi cuerpo, siento tu respiración mis labios tiemblan, no se controlan, mi mirada cambia su rumbo y se detiene en tu cuello, mis colmillos lo penetran y llena de éxtasis, saboreo incansablemente tu sangre y ebria de ella y sin importarme tu dolor rasgo haciendo más profunda y grande tu herida, retiro mis labios para ver como tu sangre recorre cada parte de ti; para no cortar mi placer, desgarras tus ropas y las mías, nos encontramos desnudos, en un solo abrazo ambos quedamos cubiertos de tu sangre y mi pasión.
Oigo a lo lejos un piano interpretando un vals, mismo que seguimos con el va y ven de nuestras caderas hundiéndonos entre respiraciones cortadas, besos, caricias y miradas llenas de un deseo incandescente; el fuego causado por las cenizas del pasado se reaviva al tiempo de que tu cuerpo y el mío exhalan al unísono de un orgasmo celestial. Perdidos en lo que los humanos prohíben, el placer; ahogados en la marea de nuestro sudor, extasiados; sordos por cada momento en que nuestra respiración se corta, excitados; llenos de un placer carnal que esta noche surgió, el amor. Aquel piano ha dejado de tocar, de entonar notas que la melancolía de la noche opacaron, ahora un dulce violín, desgarrante, aflora nuestros sentidos que, agotados, piden a gritos volver a comenzar, un violín que, con sus cuerdas, provoca que asesine tu corazón para volverlo a la vida con un "te quiero". ¡Violinista! no pares de tocar, revienta las cuerdas de tu instrumento, desgárralas intensamente mientras vuelvo a beber la sangre de quien su cuello lesioné.
Conviértete en la bestia de hace unos instantes, envuélveme en tus brazos, bañame con tu sudor, enloquéceme con el dulce de tus labios y nuevamente llévame a conocer el cielo. Muéstrame de nueva vuelta la pasión que guardas , conviérteme a ti. Juro por esta oscuridad que te llevaré dentro de mí sin importar el fin del tiempo, estaré junto a ti sin importar que la eternidad nos alcance, estaré junto a ti...
La luz de la luna tiembla pues el rey del día la comienza a desplazar, poco a poco la oscuridad, la única que sintió nuestros cuerpos, se comienza a desvanecer y los rayos del sol lastiman nuestros ojos y comienzan a calentar nuestra desnudez. Un cuerpo de un hombre cuya apariencia de lobo, un cuerpo de mujer, blanco y oscuro a la vez, no hay mas melodías solo el ladrar de perros de caza, viene asechando la noticia de que seres extraños se ocultan en el bosque. Descansando en tus brazos escucho un disparo que perturba el movimiento del viento matinal, cierro los ojos y al abrirlos tu cuerpo descansa sobre mí, una lágrima corre por mis mejillas cuando siento tu sangre correr y cubrir mi desnudez, miro al cielo que comienza a negrecer y otro disparo más que perfora mi ser, siento la plata correr y disolverse por mi sangre, pronto el cielo triste por vernos terminar, llora lentamente, su llanto disuelve la sangre haciéndola correr y fundirse en la tierra, que alguna vez sintió nuestro renacer.
Mientras, en mi agonía, aquel violinista cubre mi dolor con unas notas tristes, como si también llorara, ya no es desgarrante, solo es profundo; mi respiración corta lentamente y antes de cerrar por ultima vez mis ojos y mientras mi último aliento puede pronuncio dos palabras que, llenas de dolor por jamás decirte, brotan de mis labios cubiertos de llanto y temerosas se desprenden de mi voz para decirte... "te amo"...

ME GUSTA MUCHO TU FORMA DE PENSAR SOBRE EL AMOR DE ESA MANERA.:) FELICIDADES SIGUE ASI PD: PUEDES ESCRIBIR ALGO + O - ALGO REFERIDO A MI SI PUEDES LCARO . ATTE: SAUL. TATO
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