Probablemente he pensado en como hacer de la vida que me fue otorgada un largo hilo de sentimientos, pero jamas me he cuestionado las consecuencias de lo que esto logre a ocasionar. Pero también un buen día comencé a escribir una pregunta que aún me hace pensar en todo los pecados que he cometido...
"¿Será mejor morir? Quizá así deje a las personas que tanto amos en paz y evitaría involucrarlos en problemas que han sido ocasionados por todos aquellos pecados que no me dejan tranquila, quizá para ellos, esto sería más fácil mientras yo, dejaría de ser la carga que para muchos represento, un obstáculo más en sus vidas...
Un mensaje antes de morir demostraría que en verdad muero por ellos y por consecuencia ellos sabrán cuánto les quiero, porque mis lágrimas no cesarán hasta verlos sonreír una vez más, verlos felices con quienes merecen serlo. Al morir, mi sangre correrá por la eternidad buscando aquella redención, el camino en el que la luz se pierde y el calor del infierno se intensifica, una eternidad en donde mis pecados serán purificados..."
Fueron estos los pensamientos que no dejaron mi vida por mucho tiempo, aquel error que me aturde como aturdida puede ser la verdad ante una mentira bien elaborada, por tanto tiempo e temido a lo que este error ocasione, temo tanto por el saber que tú lo sepas y me lleves al olvido de tu corazón. Un secreto tan grande que carga y lastima mi alma al grado de perder las fuerzas
para continuar. No logro confesarlo, quizá algún día, lo confiese en medio del fuego del infierno, infierno que me espera ansioso y que posiblemente me reclame mas temprano de lo que se tenía planeado, tengo miedo de que sea así.

Un recuerdo lleno de dolor, comienza en donde un vals eterno se entonó: Un caballero perdido en un inmenso bosque, frío y oscuro, de la nada se encontró con una doncella, un extraño sentimiento surgió de ese encuentro que la doncella pidió que aquel caballero fuera parte de la corte de su familia, subordinado de su hermano pero dueño de su corazón. Entre ocultas miradas surgió algo llamado amor, pero imposible, la doncella para mantener la sangre pura de su clan, debía casarse con su hermano, aunque sus pensamientos se encontraran en otro hombre, aquello no importaba, pues doncella y caballero cayeron rendidos uno del otro en lo que ahora llamarían pasión. Entre caricias y miradas llegaron a la sublime comunión. Entre tanto, el hermano de la doncella creyó traición, peleó con aquel
caballero llevándolo hasta su perdición, los recuerdos se nublan... una boda se efectuó.
Sin poder callarlo más, de la doncella se mostró, un cuerpo en cinta en medio del dolor. Un hermoso niño de aquello nació, del hermano se creyó y la familia lo celebró, no era así, aquella doncella sabía que el niño no era de su hermano si no del caballero que alguna vez amó, o ¿amaba?... La vida de aquel niño no se prolongó pues la madre de la doncella pronto se enteró, decidió desterrar a aquel niño fingiendo su muerte por el bien de la doncella, antes de dar a conocer tan infame deshonra, por designios de la reina, el niño se perdió. El dolor inundo la vida de la doncella hasta confesar a su marido aquella traición. El hombre furioso la condenó, tomó una espada de filo sin fin y en el pecho blanco de aquella doncella la clavó, lleno de odio, de furia, de rencor, acabó con la vida de su hermana, de su mujer y en la cámara real, la dejó fallecer.
El castillo sombrío se encontró por la pérdida de aquella mujer que cada mañana con una sonrisa deslumbraba a todos los sirvientes, su dulzura se perdió. Pero una mujer no convencida de aquella acción, se escabulló entre los pasillos sin fin del castillo, llegó a los aposentos de la doncella y ahí la vio, sin embargo en el fondo de aquella doncella un grito de amor surgió miró a aquella mujer y pidió ayuda, aun vivía y su corazón lloraba, deseaba aunque fuera por última vez mirar a aquel pequeño que de su vientre nació. La mujer como pudo la sacó, pidió a otros ayuda y así se dio, un médico la atendió y su vida consiguió mantener en aquel mundo pero aunque las heridas por la espada eran graves, la única herida de su corazón no la dejaría vivir por mas tiempo.
Tubo que pasar un cierto tiempo un par de semanas quizá, y la doncella se recuperó pero no recordaba nada ya que el dolor causado por su madre y el odio encallado de su hermano borraron de su memoria todos aquellos momentos en los que su felicidad fue fingida. Sin embargo, aún recordaba a aquella criatura tan débil y sensible que de sus brazos fue arrebatada, pero de entre todos esos sentimientos había olvidado su nombre, sus ojos, su sonrisa, su calor, lo que más deseaba era encontrarlo y volver a ser feliz con quien guardaba el recuerdo de aquel único amor.
Entre tanto se la doncella que alguna vez fue la dueña suprema de toda una nación se convirtió en una campesina más, gobernada por la tiranía de su familia, fue feliz a pesar de haberlo perdido todo, o casi todo, aún tenía sus vagos recuerdos. Pasaría algún tiempo y conoció a un campesino que vivía en un pueblo cercano al de ella, por extraño que pareciera y a pesar de tener todos sus recuerdos como una llama viva, se enamoró. Pronto se fue con aquel campesino, él le había propuesto matrimonio en verdad la comenzó a amar, sin importar nada, ella se fue al pueblo del campesino y ahí descubrió que este campesino tenía un hijo, uno que había adoptado su familia hace algún tiempo, la doncella se llenaba de ilusión al pensar que podría ser su hijo pero ella ya no lo recordaba. Poco a poco comenzó a amar a aquel campesino y al hijo que no era de ella, se convertían en una hermosa familia muy a pesar de que el campesino deseaba un hijo de aquella dama, pero la naturaleza de algún Dios, ella perdió tan maravilloso don; pero no importaba, el campesino la amaba sin importarle su condición. Pronto se supo de una tremenda guerra entre dos reinos, y todos los hombres fueron solicitados a merced del rey, la doncella se quedó sola con aquel niño, y el campesino tubo que ir, la noticia consternó a todos pues los reinos eran enemigos desde tiempos inmemorables y causaba un miedo tremendo a todas las campesinas al pensar que jamas volverían a ver a sus hombres, por desgracia uno de aquellos hombres que perecieron fue aquel campesino que había vuelto a hacer que la doncella amara. Un dolor inmenso se suspendió en el corazón de la doncella.
La guerra se prolongo por un par de años, varios campesinos murieron por servir en una guerra sin sentido, sin escrúpulos, sin sentimientos, una guerra tan vana que solo alimentaba la ambición de dos reyes incrédulos. Y después de este tiempo, todo cambió, una oscura sombra se inclinó sobre el reino de la doncella, una enfermedad inexplicable se desató dejando sin refuerzos al rey y por ende, fue derrotado. Y por asares del destino una carta fue llevada hasta donde la doncella se encontraba, se le solicitaba en los aposentos del rey vencedor; aquel rey de alguna manera sabía de la existencia de aquella mujer y del niño, casi un joven, del que ella cuidaba. A la fuerza ambos fueron llevados a aquel castillo el joven se oponía rotundamente y no toleraría que le pasara algo malo a aquella mujer que había cuidado de él sin siquiera conocerlo, a aquella mujer que pronto comenzó a llamar "madre". Al llegar a aquel castillo, la doncella cayó en la más grande consternación, no creía lo que ahí veía, todo lo que alguna vez como campesina soñó se encontraba en aquel castillo, y mejor aún lo que jamás creería, el hombre al que había amado en el pasado era ahora el gran señor que había derrotado a su reino, un encuentro que en seguida ocasionó que todos los recuerdos regresaran de un solo golpe, aunque para ambos el dolor era intenso cuando hablaron de aquel momento en que la doncella había quedado en cinta, mientras el caballero había sido torturado y exiliado. La dama le habló de cómo su madre arrebato de sus manos a aquel niño que le pertenecía y cómo jamás logro saber de él. Todo esto solidificó nuevamente a la pareja mientras el joven aprendía a ser como su ahora padrastro, sobre llevando sus sentimientos de ser por segunda vez un hijo adoptado. Se fortalecía y crecía en la gracia de un valiente y hermoso caballero que más tarde podría estar seguro de heredar la corona que su nuevo padre adoptivo le podría brindar, de alguna forma ambos se encariñaron como si la sangre los llamara.
El tiempo corría y todo era paz, una familia real se fortalecía y un reino antes dividido se solidificaba cada vez más y aún más por el anuncio del que pronto sería un nuevo rey. El día de declarar a aquel joven como hijo legítimo del rey y de la doncella, se llegó. Todos se encontraban de fiesta por tan grandioso hecho. Antes de la ceremonia, el rey fue a los aposentos de futuro príncipe y cuál fue su sorpresa, llegó justo en el momento en que éste tomaba su baño y en su espalda una pequeña marca vio, aquella, consternó al rey, era imposible, una marca muy similar a la que el rey portaba en la parte baja de su espalda, la duda se albergó en sus labios y cuestionó al joven sobre su pasado, evidentemente él no recordaba nada, un juicio increíble pero no imposible era ahora aquel en el que definitivamente el rey estaba seguro de que aquel joven era realmente su único hijo, no podía ocultarlo más y de inmediato se lo hizo saber al joven príncipe, en cuanto ambos lo supieron se unieron en el más profundo abrazo, no lo concebía pero así era, el pequeño que había sido creado de una llama de amor y pasión tiempo atrás, un sentimiento que ni uno ni otro imaginaron por el tiempo en que todo había ocurrido, rey y príncipe, padre e hijo corrieron hasta los aposentos de la doncella y al llegar, la doncella sólo los miró, les dijo cuanto los amaba y antes de saber la buena nueva, se desvaneció, el príncipe corrió en su ayuda, pero su madre no resistió, la enfermedad que hacia poco tiempo había azotado a su reino, se guardo en su cuerpo y esta vez, no pudo contenerse más, la hermosa doncella, falleció...
El rey se llenó de profunda tristeza y la celebración para el joven príncipe jamas ocurrió, pero el rey admitió que ese joven era su hijo legítimo y que sería el heredero de todo el reino. Ambos lloraron su gran perdida, porque después de tanto, sabiendo la verdad su madre jamás la recibió...
Un pasado se aleja ahora mismo, y me siento culpable por jamás haber visto aquella marca hasta la noche anterior a la celebración de nuestro hijo, cuando recordé que lo había bañado incontables veces cuando mi pasado había olvidado, y esta noche en la que nos entregamos nuevamente como en aquel día, vi aquellas marcas que en mi alma se han quedado grabadas, perdón, por que no se los dije en el momento preciso... ahora más que nunca, sé cuál es mi pecado...

no se el engaño con el que cargas pero es seguro que si lo dices es seguro que se termine el camino de aquel caballero y termine odiandote y a lavez amandote de una manera que ni los mismos dioses se imaginan me gusto tu lecturra. :)
ResponderEliminaratte saul