febrero 11, 2016

La obra de un hombre



Mis mas apreciables eternos, en esta ocacion les traigo un pequeño relato que, basado en líneas de diversos textos ha encontrado la conjugación con mis palabras, mi sentir y mi pensamiento. Espero sea de vuestro agrado. Seiren Miyu 

¿Has escuchado algo sobre el destino?
Alguna vez, en algún lugar o incluso en algún momento supe que el destino era un simple círculo, es decir, no es un lugar que exista al final del camino, si no el propio camino que hemos de recorrer cada día, cada minuto, cada segundo. A pesar de ser el camino, ¿alguien lo conoce o sabe cuál es su destino?
Algo ambiguo, o quizás no lo sea, pero pensar que el inicio de algo bien puede ser el fin de otro algo, yo creo que puede causar extrañeza o desconcierto. Sin embargo "lo visible no es más que el rastro evocativo de lo invisible".

Entre todo lo que intento decir, tengo que contar una historia del inicio del fin y del comienzo de una vida que se creía pasada. Encontré entonces un nombre poco común que me causó dudas y demasiada curiosidad. ¿Sabes quién es Azathoth? Según lo que leí él es "el primer motor del caos, la antitésis de la creación, el necio sultán de los demonios" o mejor dicho "el centro del universo". Me cuesta comprender el ser de este nombre, pero sé que algo tiene que ver con la historia.

No sé si era yo o alguien más pero como bien lo recuerdo, entonces diré que era yo.

Primer acto: MI ENCUENTRO CON LA MUERTE

Todo comenzó cuando detrás de mí, cuando miraba mi tenue reflejo en un pequeño lago, apareció una silueta tan peculiar, no hace falta decir de quien se trataba pues sus palabras fueron concisas y no dejaron duda de quién era quién comenzó a hablar. --No hay nada que contar, no hay nada que decir entre estos árboles carentes de oídos que solo dan testimonio de un vacío del universo.-- Lo comprendí bien, era la muerte.

No hay secretos que contar ante ella ya que ella lo sabe todo y no hay nada que se le vaya de las manos así como no hay vida que sobreviva  después de aquellos encuentros. Sin embargo hay quienes dicen que la muerte puede ofrecer pequeños favores, o quizá grandes, pequeños hechizos controladores que devuelven la vida, pero que solo unos cuántos (como los dedos de una sola mano) pueden decir que esto es cierto, para ella todos somos como una pequeña plaga que crece progresivamente y que no deja de ser mortal. Con la visita de esta peculiar personalidad, comprendí lo que un texto decía: "el muro infranqueable es la frontera entre el cosmos familiar que conocemos y los horrores indecibles que acechan más allá de la frontera de nuestro cerdo mundo". En estos momentos, quisiera saber si fui víctima de esos horrores indecibles o de  los favores que devuelven la vida, ya que en esos instantes mi cuerpo se paralizó, sabía muy bien que mi respiración faltaba, pero también sé que me encontraba totalmente consiente de lo que ocurría. Vi cómo en cada momento cómo parte de mi alma se evaporaba, y cómo otra parte regresaba a mí por medio del aliento de la muerte, sentí como ese gran espacio entre un mundo fantástico y otras dimensiones se resquebrajaba y mostraba el pasado, el presente y un futuro poco prometedor.

Poco a poco comencé a sentir una cruel depresión que ejercía una especie de magia inexplicable y terrible que me llevaba más y más dentro de una locura que no sabría ahora explicar. No sé si el mundo que conozco ahora esta cuerdo o no.

Segundo acto: EL NOMBRE DE TARAN

Taran es el dios del trueno y del rayo. Pero más que un dios, existió alguien que igual se llamaba así. Esta es una historia del pasado que no se si estuve ahí o solo por alguna razón, cual sea, conozco.

Existió alguien llamado Hugo de Taran quien tuvo importante participación en la cruzadas y que construyó un castillo en lo que ahora es la Abadía de Duncaster; sin embargo y a pesar de haber defendido la fe cristiana, se le adjudicó la práctica de ritos que no pertenecían a dicha fe, dichos ritos incluían sacrificios humanos y poco a poco fue repudiado. Se le acusó en vastas ocasiones pero la iglesia las negó y se castigó a quienes "difamaron" al barón. Hugo de Taran murió, pero sus descendientes continuaron con la tradición blasfema que él había iniciado.

El culto que el barón Hugo de Taran había seguido por razones desconocidas, generó un gran conflicto entre las fuerzas que gobernaron antes que el hombre, ya que al salir las acusaciones del control de la iglesia, ésta ordenó eliminar todo rastro de Taran, mando quemar incluso su castillo. La iglesia creyó erradicado este culto, pero no fue así ya que hoy sabemos que nuestra especie apareció cuando todo lo que conocemos era algo así como un campo de batalla abandonado, desolado a causa de luchas que provenían más allá de lo incomprensible, en dónde los contrincantes poseían fuerzas psíquicas provenientes de las estrellas y sobre todo de las malignas. Es por esto que Hugo de Taran tenía una de esas mentes dotadas y pervertidas en las sendas del mal.

Creo ahora que Azathoth ha tenido algo que ver con el hecho de que el barón fuera tan fiel a Taran haciéndolo así el centro de su universo dónde "los propios mundos están hechos de sonidos, los turbios horrores de la tierra".

Tercer acto: EL PRIMER PECADO

En el inicio del tiempo no había nada, y de la nada en esos tiempos existió un todo, animales de la tierra y del aire, unos que habitaban en el agua y otros tantos que habitaban en cualquier lugar, pero de todo lo que había existieron dos sombras que en el principio no sabían más que obedecer; Adán y su mujer llamada Eva, ambos dieron inicio a la primer desobediencia que los llevaría hasta el destierro causando la ira de su dios. Comieron de la fruta de aquel árbol prohibido cuyo sabor mortal trajo la muerte al mundo junto con tantas desgracias. Se vieron obligados a decir adiós al paraíso y junto con ello se hicieron ciegos ante la ruta del sol prometido.

Azathoth se hace presente, como "el primer motor del caos, la antítesis de la creación"; sedujo con su voz hacedora a Eva, la condujo al árbol y pese a sus negaciones la convenció de tomar el fruto, comió y se descubrió desnuda corporal y moralmente; no pudo con el peso que se había ganado al desobedecer, debía hacer que Adán la ayudara con semejante carga y lo hizo comer del mismo. No hay ciego que el que no quiere ver ni sordo que el que no quiere escuchar; fue este el regalo que Azathoth les dio. Vieron y escucharon, y con ello supieron del futuro que les esperaba.

Con este acto, con este pecado, la muerte los alcanzaría, la mortalidad los esperaba y no había nada más que hacer, fue irremediable su hazaña. Las vidas de estas sombras estaban llenas de pecado y por ellos en la tierra reinaba la maldad; por lo tanto su dios liberó sobre ellos su ira y por ende el azote de su castigo. Si hay algo de cierto es que existe una locura más allá del tiempo que es la que nos ha alcanzado, y así mismo una maldad más allá del espacio que es la que nos espera siempre y en todo momento. El ahora y el después, un mito que se conjuga en el "eternamente".

Cuarto acto: EL MOMENTO EN QUE MORÍ

Mientras la muerte me hablaba y me explicaba lo ocurrido con Taran y lo de los primeros padres, recobré un poco el aliento, dejé de estar inmóvil y en la vaga mente mía me preguntaba qué era todo esto que la muerte me decía; por breves momentos no supe lo que me dijo y aún así ella continuó. --"Que no esta muerto lo que yace eternamente; hay supervivientes inhumanos que perduran a lo largo de los evos y con los extraños evos, incluso la muerte puede morir"--

Probablemente aquello es la clave de cómo obtener los favores de vida prolongada, pero eso no lo sabré ya que no comprendía todo, solo unas partes que al juntarlas no tenían significado alguno, al menos no para mí.
Mientras mi compañera de plática continuaba sus relatos, el viento que soplaba aquella tarde de verano, se tornó invernal, los colores cálidos se enfriaron y los árboles que rodeaban el pequeño lago se secaron hasta quedar en lastimosas ramas secas y ya no fecundas. El lago se congeló y pude ver cómo un pequeño pez quedaba atrapado entre el hielo y la superficie en un vago intento por saltar, sus diminutos ojos se clavaron en los míos y por un instante vi mi reflejo en su mirada, de mis ojos brotaban lágrimas que se congelaban apenas rozaban mis mejillas. Una terrible nostalgia se apoderó de mí.

Por unos segundos sentía que mi aliento se hiba e instantes después ese aliento era cálido, quizá a causa de los paros cardiacos que tenía. En algún momento oí decir que cuanto estas al borde de tu último aliento ves pasar tu vida ante tus ojos, pero yo no veía nada o mejor dicho, no quería ver nada y así creer que no estaba al borde de mi fin pero, a quién quería engañar si en cada milésima de segundo que pasaba mi vida de agotaba y ya no tenía tanta fuerza para oponerme a ello.

La muerte volvió a tomar la palabra y me dijo: --Todo llega a su fin, la materia tal y como la conocemos no es más que vapores que sirven para engendrar abominaciones que caminan invisibles y repugnantes lugares solitarios en donde se han pronunciado palabras y se han aullado los ritos en sus correspondientes estaciones...--Ella aún estaba hablando cuanto sentí que mi cuerpo inmóvil dobló las piernas y se desvaneció sobre la helada capa del lago, dando un golpe fuerte sobre mis rodillas que de inmediato comenzaron a sangrar, vi entonces como una pequeña nube gris se desprendió de mi cuerpo y flotaba un poco por encima de mí. Ahora que lo pienso aquel instante fue como ver aquellos vapores que se desprenden del hielo al comenzar a evaporarse. Puedo entender que era mi alma al desprenderse de mi cuerpo mortal, era el fin de mi vida terrenal y no sabía que futuro me depararía.

...

No consigo entender la relación existente entre todo lo que la muerte me dijo; no comprendo cómo obtener los favores de la vida prolongada y la fortuna, sin embargo en mi mente existe un mundo diminuto en el que no hay luz, un lugar en el que los gemidos dolorosos no dejan de oírse y en el que bastas lastimeras almas se encuentran atrapadas hasta encontrar un punto de luz que los saque de esa oscuridad. Es el purgatorio y mi alma se encuentra en él. Ya no respiro, no hay calor ni mucho menos frío solo hay nada.

Quinto acto: EL CANTO BLASFEMO DEL LIBRO SAGRADO

S4: "Oración de la noche". Los momentos angustiantes de este mi último aliento casi han pasado, comienzo a sentir una calca esencial, pero la pregunta es, ¿porqué preferir la falsedad y buscar la mentira? Pobres humanos los que nos acogemos en el mundo luminoso de las tinieblas que no buscamos salir por la verdad y alejarnos del engaño que nos abraza en la muerte. Ofrecemos sacrificios pero olvidamos el cobijo de los dioses. Confiamos en nosotros mismos pero dejamos de lado la fe ciega de los antepasados.

S90: "Nuestros días pasan como suspiros". Tú al que rindo mi cuerpo después de conocerte a lo largo de los siglos, desde antes de que aparecieran las montañas y aparecieran la tierra y el mundo, devuelve mi mortalidad al polvo... retiraos hijos de Adán, mil años para ti somo como un día, un ayer un momento en la noche. Tú que controlas los estados de la materia y el cosmos; por tu enojo hemos de ser consumidos y ahora en un suspiro te llevas mis años. Compadécete de tu servidor, guíame por las montañas y elimina las risas. Muéstrame el camino pedregoso de las tinieblas e incítame a seguir el sendero de la frialdad.

Pero he mirado el verdadero origen, el increíble sol. Diré que volé por un rato sin rumbo y comprendí el llamado de lo oscuro contra el de la luz. Escuché la voz de un ángel que dijo: --Conozco tus obras, te creen vivo; pero estas muerto. Recuerda bien lo que recibiste y oíste. Sé lo que vales; he abierto ante ti una puerta que nadie podrá cerrar por pocas que sean tus fuerzas.

Después de esto miré, vi una puerta abierta y la voz que me había hablado dijo: --Ven y te mostraré lo que en seguida sucederá.          Vi entonces a 7 sombras y cada una sostenía un instrumento. El primero tocó y se produzco granizo y fuego mezclado con sangre; esto fue lanzado a tierra y la tercera parte de todo lo verde se consumó. Tocó entonces el segundo y como un gran meteoro inerte envió una gran piedra al mar, terminó con la tercera parte de la vida marina existente. Llegó el turno del tercero y al tocar una estrella cayó del cielo sobre la tercera parte de ríos y manantiales; el agua dulce ahora era amarga. El cuarto hizo lo esperado y de ello se perdió la tercera parte de la claridad del sol, de la luna y de las estrellas; disminuyó el día y la noche. Mi visión esa tremenda, fuera de sí; Me invadió el miedo. A penas comenzaba a asimilar lo ocurrido cuando el quinto ser entonó su melodía. Abrió un abismo y del abismo surgió una enorme fumarola que oscureció aún más el aire, surgieron langostas que atormentaron a los hombres buscando el deseo de morir sin poder hacerlo. Se aproximó entonces el sexto, tocó y liberó a cuatro jinetes que exterminaron a la tercer parte de la humanidad. Estaba ya en la espera del séptimo pero no lo escuché llegar.
Fue entonces que en medio de mi temor, mi alma pedía a gritos el término de aquel sufrimiento. Entonces supe que todo lo vivido hace algunos momentos no era más que la triste historia de los hombres, pasado, presente y futuro; los pequeños pasajes en que nos perdemos de nosotros mismos y olvidamos los caminos que teníamos previstos para recorrer. Comprendí que el destino no es más que un círculo, que se manifiesta solo al final del camino; es aquello que nos demuestra que el centro del universo no solo somo nosotros. Seguía reflexionando todo esto cuando en mi pecho sentí una cálida brisa, abrí los ojos y miré. Ante mí ese pequeño lago nuevamente cubierto de vivos colores veraniegos. La vida me ofrecía una segunda oportunidad.

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La vida es algo que a todos se nos ha consedido, aunque jamas se valora, la vida para mi es un obsequio, un humano para un no humano, interesante forma que tengo de ver esta situación;muero y ahora vivo, me engrandesco con tu vida y vivo porque de tu sangre me alimento...